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El plan de este Compendio del catecismo se inspira en la gran tradición de los catecismos los cuales organizan la catequesis según cuatro pilares 1. La profesión de fe bautismal (el Símbolo) 2. Los sacramentos de la fe 3. La vida de fe (los Mandamientos) 4. La oración del creyente (el Padrenuestro)
Creo – Creemos Catecismo n. 14 Los que por la fe y el Bautismo pertenecen a Cristo deben confesar su fe bautismal delante de los hombres (Cf. Mt 10,32; Rom. 10,9). Para esto, el Catecismo expone en primer lugar en qué consiste la Revelación por la que Dios se dirige y se da al hombre, y la fe, por la cual el hombre responde a Dios (Sección primera). El Símbolo de la fe resume los dones que Dios hace al hombre como Autor de todo bien, como Redentor, como Santificador y los articula en torno a los “tres capítulos” de nuestro Bautismo -la fe en un solo Dios: el Padre Todopoderoso, el Creador; y Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor y Salvador; y el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia (Sección segunda).
El logotipo del Catecismo ha sido diseñado según una lápida sepulcral cristiana de las catacumbas de Domitila del siglo tercero. Esta figura bucólica, de origen pagano, se utilizó desde el comienzo por los cristianos como símbolo del descanso y la felicidad que el alma del difunto encuentra en la vida eterna
Nociones: con este nombre designo aquellas ideas o nociones que interesa resaltar Creación de los animales Catecismo n. 340 La interdependencia de las criaturas es querida por Dios. El sol y la luna, el cedro y la florecilla, el águila y el gorrión: las innumerables diversidades y desigualdades significan que ninguna criatura se basta a sí misma, que no existen sino en dependencia unas de otras, para complementarse y servirse mutuamente. La belleza de la creación refleja la Infinita belleza del Creador. Debe inspirar el respeto y la sumisión de la inteligencia del hombre y de su voluntad. Creación del hombre y de la mujer Catecismo 355 “Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó” (Gn 1,27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: “está hecho a imagen de Dios” (I); en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material (II); es creado “hombre y mujer” (III) Catecismo 356 De todas las criaturas visibles sólo el hombre es “capaz de conocer y amar a su Creador” (GS 12,3); es la “única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma” (GS 24,3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad
Santísima Trinidad Dios Padre Dios Hijo Dios Espíritu Santo. Único Dios verdadero, Amor sobre todo amor y pura bondad Crea por amor Envía a su Hijo que salva por amor y los hace hijos suyos, en la Iglesia Por obra del Amor, que es el Espíritu Santo y les hace herederos de su eterna felicidad y bondad. La Iglesia es comunión de amor a Dios y a los hombres a los que une entre sí.
Alabanza El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor (GS 19, 1) Descanso Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar
Creación a su imagen pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (GS 19,1). Deseo de verlo El hombre está hecho para vivir en comunión con Dios, en quien encuentra su dicha. “Cuando yo me adhiera a ti con todo mi ser, no habrá ya para mi penas ni pruebas, y mi vida, toda llena de ti, será plena” (S. Agustín, Conf. 10, 28, 39). Ternura La mirada de Adán hacia la izquierda es una mirada de agradecimiento amoroso y también de ternura como un niño. Hay que reconocer que es hermosa la nueva creatura.
Vida De múltiples maneras, en su historia, y hasta el día de hoy, los hombres han expresado a su búsqueda de Dios por medio de sus creencias y sus comportamientos reli-giosos (oraciones, sacrificios, cultos, meditaciones, etc.). A pesar de las ambigüedades que pueden entrañar, estas formas de expresión son tan universales que se puede llamar al hombre un ser religioso… para ver si a tientas le buscaban y le hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos (Hch. 17,26-28 Discurso de San Pablo en el Areópago de Atenas). Verdad y felicidad Pero esta “unión íntima y vital con Dios” (GS 19,1) puede ser olvidada, desconocida e incluso rechazada explícitamente por el hombre. Tales actitudes pueden tener orígenes muy diversos (Cf. GS 19-21): la rebelión contra el mal en el mundo, la ignorancia o la indiferencia religiosas, los afanes del mundo y de las riquezas (Cf. Mt. 13,22), el mal ejemplo de los creyen-tes, las corrientes del pensamiento hostiles a la religión, y finalmente esa actitud del hombre pecador que, por miedo, se oculta de Dios (Cf. Gn. 3,8-10) y huye ante su llamada (Cf. Jon. 1,3: el joven rico). Comunión Viniendo de Dios y yendo hacia Dios, el hombre no vive una vida plenamente humana si no vive libremente su vínculo con Dios.
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor
Mundo A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo “Porque lo invisible de Dios, desde la creación del mundo se deja ver a la inteligencia a través de sus obras” (Rom. 1, 19-20) Persona humana Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La “semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia” (GS 18,1; Cf. 14,2), su alma, no puede tener origen más que en Dios. Sumo bien, verdad, belleza Dice S. Agustín: “Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo...interroga a todas estas realidades. Todas te responde: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión (“confessio”). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza (“Pulcher”), no sujeto a cambio?” (Serm. 241,2).
Revelación de verdades Las verdades son una riqueza que Dios en su infinita Bondad nos ha procurado: todas son bellísimas aunque muchas de ellas nos queden veladas, bien por ser muy pequeñas, quizá microscópicas, bien por ser muy grandes, como los astros y las galaxias. Es la verdad del mundo. Y también está la verdad del hombre. Estas verdades son las llamadas por los teólogos verdades naturales. Pero por encima de estas verdades hay otras que el hombre no puede ni siquiera sospechar, sobre Dios mismo, su intimidad, su naturaleza. Son las llamadas también por los teólogos verdades sobrenaturales en sentido propio
Hablar de Dios 39. Al defender la capacidad de la razón humana para conocer a Dios, la Iglesia expresa su confianza en la posibilidad de hablar de Dios a todos los hombres y con todos los hombres. Esta convicción está en la base de su diálogo con las otras religiones, con la filosofía y las ciencias, y también con los no creyentes y los ateos. 40. Puesto que nuestro conocimiento de Dios es limitado, nuestro lenguaje sobre Dios lo es también. No podemos nombrar a Dios sino a partir de las criaturas, y según nuestro modo humano limitado de conocer y de pensar. 41. Todas las criaturas poseen una cierta semejanza con Dios, muy especialmente el hombre creado a imagen y semejanza de Dios. 42. Dios transciende toda criatura. Es preciso, pues, purificar sin cesar nuestro lenguaje de todo lo que tiene de limitado, de expresión por medio de imágenes, de imperfecto, para no confundir al Dios “inefable, incomprensible, invisible, inalcanzable” (Anáfora de la Liturgia de San Juan Crisóstomo) con nuestras representaciones humanas. Nuestras palabras humanas quedan siempre más acá del Misterio de Dios.
CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA Compendio
Índice PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE PRIMERA SECCIÓN «CREO» - «CREEMOS» CAPÍTULO PRIMERO EL HOMBRE ES «CAPAZ» DE DIOS CAPÍTULO SEGUNDO DIOS VIENE AL ENCUENTRO DEL HOMBRE CAPÍTULO TERCERO LA RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS
Jesucristo Buen Pastor, guía y protege a sus fieles (las ovejas) con su autoridad (el cayado) y les atrae con la sinfonía melodiosa de la verdad (la flauta) les hace reposar a la sombra del “árbol de la vida” (su Cruz redentora)
PRIMERA SECCIÓN «CREO» – «CREEMOS» ¿Cuál es el designio de Dios para el hombre? 1- 25 27- 30 Dios, infinitamente perfecto y bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para hacerle partícipe de su vida bienaventurada. Nociones de Creación de los animales Creación del hombre y la mujer
PRIMERA SECCIÓN «CREO» – «CREEMOS» 1. (cont.) En la plenitud de los tiempos, Dios Padre envió a su Hijo como Redentor y Salvador de los hombres caídos en el pecado, convocándolos en su Iglesia, y haciéndolos hijos suyos de adopción por obra del Espíritu Santo y herederos de su eterna bienaventuranza.
CAPÍTULO PRIMERO EL HOMBRE ES «CAPAZ» DE DIOS «Tú eres grande, Señor, y muy digno de alabanza (...). Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (San Agustín). Nociones de Alabanza Descanso
CAPÍTULO PRIMERO EL HOMBRE ES «CAPAZ» DE DIOS 2. ¿Por qué late en el hombre el deseo de Dios? 44- 45 Dios mismo, al crear al hombre a su propia imagen, inscribió en el corazón de éste el deseo de verlo. Nociones de Creación a su imagen Deseo de verlo Ternura
CAPÍTULO PRIMERO EL HOMBRE ES CAPAZ» DE DIOS 2 (cont.) Aunque el hombre a menudo ignore tal deseo, Dios no cesa de atraerlo hacia sí, para que viva y encuentre en Él aquella plenitud de verdad y felicidad a la que aspira sin descanso. En consecuencia, el hombre, por naturaleza y vocación, es un ser esencialmente religioso, capaz de entrar en comunión con Dios. Nociones de Vida Verdad y felicidad Comunión
Esta íntima y Vital relación con Dios otorga al hombre su dignidad fundamental. 2(cont.) Nociones de Dignidad humana
3. ¿Cómo se puede conocer a Dios con la sola luz de la razón? 31- 36 46-47 A partir de la Creación, esto es, del mundo y de la persona humana el hombre, con la sola razón, puede con certeza conocer a Dios como origen y fin del universo y como sumo bien, verdad y belleza infinita. Nociones de Mundo Persona humana Sumo bien, verdad, belleza
4. ¿Basta la sola luz de la razón para conocer el misterio de Dios? 37 - 38 Para conocer a Dios con la sola luz de la razón, el hombre encuentra muchas difi-cultades. Además no puede entrar por sí mismo en la intimidad del misterio divino. Por ello, Dios ha querido iluminarlo con su Revelación, no sólo acerca de las verda-des que superan la comprensión humana, sino también sobre verdades religiosas y morales, que, aun siendo de por sí acce-sibles a la razón, de esta manera pueden ser conocidas por todos sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla de error. Nociones de Revelación de Verdades
5. ¿Cómo se puede hablar de Dios? 39 – 43 48 - 49 Se puede hablar de Dios a todos y con todos, partiendo de las perfecciones del hombre y las demás criaturas, las cuales son un reflejo, si bien limitado, de la infinita perfección de Dios. Sin embargo, es necesario purificar continuamente nuestro lenguaje de todo lo que tiene de imaginativo e imperfecto, sabiendo bien que nunca podrá expresar plenamente el infinito misterio de Dios Nociones de Dios y su lenguaje
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