|
|
GARCILASO ALUMNOS DE 3º ESO IES VILLARRUBIA
Cuando me paro a contemplar mi estado y a ver los pasos por donde me han traído, hallo, según por do anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado; mas cuando del camino está olvidado, a tanto mal no sé por donde he venido; sé que me acabo, y más he yo sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Yo acabaré, que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme si quisiere, y aún sabrá querello; que pues mi voluntad puede matarme, la suya, que no es tanto de mi parte, pudiendo, ¿qué hará sin hacerlo?
Escrito’stá en mi alma vuestro gesto y cuanto yo escribir de vos deseo: vos sola lo escribistes; yo lo leo tan solo que aun de vos me guardo en esto. En esto estoy y estaré siempre puesto, que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, de tanto bien lo que no entiendo creo, tomando ya la fe por presupuesto. Yo no nací sino para quereros; mi alma os ha cortado a su medida; por hábito del alma misma os quiero; cuanto tengo confieso yo deberos; por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir, y por vos muero.
Amor, amor, un hábito vestí el cual de vuestro paño fue cortado; al vestir ancho fue, mas apretado y estrecho cuando estuvo sobre mí. Después acá de lo que consentí, tal arrepentimiento m’ha tomado que pruebo alguna vez, de congojado, a romper esto en que yo me metí; mas ¿quién podrá deste hábito librarse, teniendo tan contraria su natura que con él ha venido a conformarse? Si alguna parte queda, por ventura, de mi razón, por mí no osa mostrarse, que en tal contradicción no está segura.
Un rato se levanta mi esperanza, mas cansada d’haberse levantado, torna a caer, que deja, a mal mi grado, libre el lugar a la desconfianza. ¿Quién sufrirá tan áspera mudanza del bien al mal? Oh corazón cansado, esfuerza en la miseria de tu estado, que tras fortuna suele haber bonanza! Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos romper un monte que otro no rompiera, de mil inconvenientes muy espeso; muerte, prisión no pueden, ni embarazos, quitarme de ir a veros como quiera, desnudo espiritu o hombre en carne y hueso.
poema Nadie puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado. Porque la gloria de veros en ese punto se quita que se piensa mereceros, así que sin conoceros, nadi puede ser dichoso, señora, ni desdichado, sino que os haya mirado.
Hermosas ninfas, que en el río metidas, contentas habitáis en las moradas de relucientes piedras fabricadas y en columnas de vidrio sostenidas, agora estéis labrando embebecidas o tejiendo las telas delicadas, agora unas con otras apartadas contándoos los amores y las vidas: dejad un rato la labor, alzando vuestras rubias cabezas a mirarme, y no os detendréis mucho según ando, que o no podréis de lástima escucharme, o convertido en agua aquí llorando, podréis allá despacio consolarme.
Señora mía, si yo de vos ausente en esta vida turo y no me muero, paréceme que ofendo a lo que os quiero y al bien de que gozaba en ser presente; tras éste luego siento otro acidente, qu’es ver que si de vida desespero, yo pierdo cuanto bien de vos espero, y ansí ando en lo que siento diferente. En esta diferencia mis sentidos están, en vuestra ausencia, y en porfía; no sé ya qué hacerme en mal tamaño; nunca entre sí los veo sino reñidos; de tal arte pelean noche y día que sólo se conciertan en mi daño. Señora mía, si yo de vos ausente en esta vida turo y no me muero, paréceme que ofendo a lo que os quiero y al bien de que gozaba en ser presente; tras éste luego siento otro acidente, qu’es ver que si de vida desespero, yo pierdo cuanto bien de vos espero, y ansí ando en lo que siento diferente. En esta diferencia mis sentidos están, en vuestra ausencia, y en porfía; no sé ya qué hacerme en mal tamaño; nunca entre sí los veo sino reñidos; de tal arte pelean noche y día que sólo se conciertan en mi daño.
Summary: Un poema y un cuadro
| URL: |
No comments posted yet
Comments