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Ministerio del Lidersiervo 14 Frank Catano
BATALLA CONTRA EL DESALIENTO Hace años, como un joven dispuesto a hacer algo para Dios, me involucré en muchas actividades, corría de un lugar a otro, estaba inmerso en el "ministerio", hasta que una simple pregunta me paralizó
"Frank", me preguntó un amigo, "lo que estás haciendo, ¿hasta dónde llega a la luz de la eternidad?"
Supongo que su pregunta fue sin ánimo de desanimarme, y tal vez aun sin intenciones de que fuera recordada por tantos años. Es posible que él mismo haya olvidado esa pregunta. Para mí, sin embargo, fue como si alguien me hubiese dado con un martillo en la cabeza.
Yo estaba haciendo muchas cosas para Dios con el deseo de agradarlo, pero estaba olvidando la perspectiva de la eternidad.
LUCAS 10 : 38 - 42 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 10:39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 10:40 Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 10:41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 10:42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
¿Cómo podemos llevar a cabo un ministerio con la eternidad como fondo?
Tengo que confesar que al darme cuenta de que mi esfuerzo no transcendía mucho, al principio me desalenté.
Pero de aquel desaliento surgió la semilla para: 1. frenar mi activismo, 2. revisar mis prioridades, 3. profundizar mi relación con Dios y 4. prepararme para servirle mejor.
A pastores y a líderes cristianos nos consume la pasión de hacer algo para Dios, algo que transcienda el tiempo y toque la eternidad. ¿Pero quién es competente para eso? Si somos sinceros, reconoceremos que a veces con la mejor de las intenciones deseamos tener un ministerio reconocido, exitoso, creciente.
Algunas veces, sin embargo, nos sumimos en desaliento y caemos en la depresión y en el desánimo al pensar que, después de todo, no hemos llegado al éxito que soñamos o que algunos nos pronosticaron.
Otras veces, como pasó en mi caso, nos damos cuenta de que nuestro activismo no produce fruto eterno. Es entonces cuando el liderazgo se hace un poco difícil de sobrellevar.
¿Cómo escapar al desaliento, al espíritu de derrota? ¿Cómo hacer para que esas aparentes derrotas no nos agobien hasta el desaliento?
Como pastores y líderes enfrentamos grandes batallas. Algunos, temo decir muchos, estamos desmayando en la tarea. Todos nos enfrentamos a nuestras debilidades ante la magnitud de la tarea y nos sentimos inadecuados. Nadie necesita decirnos que no somos suficientemente competentes para el trabajo que tenemos por delante. La mayoría de las veces nos enfrentamos a las expectativas de la gente que nos pide y espera más de lo que podemos entregar. ¡Qué fácil es perder el ánimo en tales circunstancias! PERO :
El ministerio depende de Dios Dios está buscando a aquellos que sean vasos para sus trabajos eternos, para que sólo Él sea la explicación de lo que Él está haciendo y para que sólo Él reciba toda la gloria. Sólo Él puede hacer obras que perduren a la luz de la eternidad.
El síndrome del profeta Entre todos los profetas del Antiguo Testamento no hay otro más poderoso que Elías. El tenía verdadera fuerza de carácter, osadía, valentía y una fe sólida. En 1 Reyes 18-19 somos testigos de una de las más increíbles escenas de las Escrituras. Lleno del poder de Dios, Elías confrontó al rey Acab y a su esposa (la malvada Jezabel) a los 400 profetas de Baal y a los 400 profetas de Asera.
Un solo hombre enfrentado contra una horda enemiga y resistiéndoles en el poder sobrenatural de Dios. Elías conocía del poder de Dios para suplir en las más difíciles circunstancias. En el monte Carmelo lo vemos levantando el pendón de la fe y de la valentía, y vemos cómo Dios responde con una tremenda manifestación de poder: fuego del cielo.
Sin duda esperaríamos que después de tal demostración divina, la fe y la confianza del profeta crecerían hasta un punto insospechado, pero no es así. Perseguido por Jezabel cae en depresión y le asaltan pensamientos suicidas (1 R. 19:4).
Cuando batallamos contra el desánimo y la depresión, uno de los mayores problemas es que perdemos la habilidad para enfrentar las realidades de nuestra situación o las circunstancias que nos han llevado al lugar donde nos encontramos. Dios confrontó a Elías allí donde Elías estaba y le hizo enfrentar las razones que lo habían llevado a donde estaba.
A veces no queremos hacernos las preguntas difíciles de la vida y el ministerio. Dejamos que otros definan lo que somos y a dónde vamos. Elías se vio inmovilizado por las falsas concepciones de sí mismo y la necesidad de proteger la reputación de Dios.
Podemos parafrasear 1 R. 19:10 diciendo: "Aunque yo he sido muy celoso por tu obra, oh Dios, los israelitas no han respondido bien y lo han destruido todo. De hecho, soy el último de los profetas que queda y por eso estoy escondido, para que tu obra no acabe conmigo".
A esto podemos llamar el "síndrome del profeta", al cual todos somos vulnerables. Nos sentimos solos (a veces nos hemos apartado de otros voluntariamente) y nos vemos como los únicos que llevamos a cabo un ministerio digno. Nos volvemos protectores de la dignidad de Dios. Que SERIA de la iglesia sin MI !!!
En primer lugar, Dios asegura a Elías y a nosotros que no está solo, hay 7.000 más que permanecieron fieles. Una vez más, la Palabra de Dios destaca la importancia de buscar y tener comunión con otros fieles siervos.
En segundo lugar, no nos engañemos, Dios no nos necesita para proteger su dignidad. Necesitamos ver a Dios como el Dios Soberano que está cumpliendo sus propósitos aun en medio de nuestras propias batallas e inconformidades. Él continúa construyendo su Reino aun en medio de nuestras aparentes derrotas.
Casi podemos escuchar una queja en los labios de Elías: "Señor, no has tomado buen cuidado de tu obra. Si no me hubiera escondido, todo tu plan estaría acabado. Gracias a Dios tuve el buen sentido de correr hacia el monte." La mayoría de las veces estamos llorando detrás de los matorrales, sin darnos cuenta de que el Dios Soberano continúa la tarea de la edificación de su iglesia y que "las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt. 16:18).
Algunos pastores y líderes estámos sufriendo más de la cuenta por no tener a nadie (aparte del cónyuge) con quien orar, con quien compartir las cargas, a quien rendirle cuentas, etc. No hemos sido llamados a ser "llaneros solitarios". Debemos pedirle a Dios que nos dé a alguien con quien poder compartir las cargas que llevamos (Gá. 6:2).
A Elías Dios le dio a Eliseo, quien tomaría su lugar. No debe haber temor o celos. La obra es de Dios y Él a su debido tiempo tendrá a bien, levantar a alguien más para llevar la carga con nosotros y después de nosotros.
Si estamos en problemas en nuestro ministerio a causa del desaliento y estamos enfrentando frustración, cansancio, depresión, expectativas fallidas de nosotros mismos o de otros, ¿qué necesitamos hacer por encima de cualquier otra cosa? Si sabemos de alguien que está a punto de dejar el ministerio ¿qué le decimos?
"Necesitas descansar !!! (por cierto que todos necesitamos un descanso)
Necesitas unas vacaciones !!! (eso también necesitamos)
pide un aumento de sueldo !!! (¡tal vez algunos también necesitamos eso!)."
" Sin embargo, Dios le dijo al profeta confundido, herido, y desanimado, "párate en la presencia del Señor".
Dios no sólo podía satisfacer necesidades físicas y emocionales de Elías, sino que además lo llamó a acercarse a su presencia. Esto es lo que necesitamos cuando llega el desánimo, cuando nos sentimos heridos o frustrados. Solo la presencia divina puede guardarnos, fortalecernos y levantarnos para unirnos a Dios en su obra.
Dios dice, "me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo corazón" (Jer. 29:13). Pero solo una cosa es necesaria; (Le contesta el Señor Jesus a Martha) y _______________ ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Lc.10:42 SU NOMBRE AQUI
MINISTERIO DEL LIDERSIERVO
Catano frank
Summary: el cansancio y desaliento que vive el lidersiervo en su ministerio. clase 14 de lidersiervo por Frank Catano de Agape Instituto.
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