El hombre que plantaba arboles

0

No comments posted yet

Comments

Slide 1

Alumnos, alumnas y profesorado del Colegio Público “Gloria Fuertes” de Andorra (Teruel), después de leer la preciosa narración de “El hombre que plantaba árboles” de Jean Giono, creamos las ilustraciones que vais a ver y adaptamos el texto. Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Slide 3

“El objetivo de esta historia es hacer amar a los árboles, o con más precisión, hacer amar la plantación de nuevos árboles”. Jean Giono

Slide 4

Hace unos cuarenta años me encontraba yo en larga excursión a pie por lugares desconocidos para los turistas, en una viejísima zona de los Alpes que pertenece a la Provenza, cerca de los llanos de Aviñón.

Slide 6

En aquellas tierras sin abrigo, el viento soplaba con brutalidad. Después de andar cinco horas seguí sin encontrar agua y no había nadie que me diera esperanza.

Slide 7

Por todas las partes la misma sequedad, las mismas hierbas, solamente, algunas plantas de espliego y un aire muy fuerte.

Slide 8

Me encontraba en un paraje desolador. Unas casas destruidas y agrupadas daban prueba de haber existido un pueblo hace años.

Slide 9

En aquellos parajes las antiguas fuentes se habían secado. Al lado de las fuentes había crecido el espliego, pero allí no quedaba rastro de vida.

Slide 10

Después de cinco horas de marcha me pareció ver a lo lejos una silueta oscura. Era la figura de un pastor y, junto a él, su perro.

Slide 11

Cerca descansaba una treintena de ovejas tendidas sobre aquella tierra ardiente. El pastor me dio de beber de su cantimplora y poco después me llevó al corral donde guardaba su ganado.

Slide 12

No vivía en una cabaña, sino en una verdadera casa de piedra que él había reparado. Tenía el techo firme y bien cubierto. La casa se encontraba ordenada, el suelo barrido y las cosas recogidas.

Slide 13

Sacaba el agua, que era excelente, de un pozo natural muy profundo, encima del cual había instalado un torno rudimentario.

Slide 14

Su perro era tan silencioso como él. Era cariñoso pero sin empacho.

Slide 15

Me hizo compartir su cena con él. Después de cenar, el pastor fue a buscar un saquito y echó sobre la mesa un montón de bellotas de encina. Se puso a examinarlas una tras otra con mucha atención, separando las buenas de las malas.

Slide 16

El pastor hacía filas de diez bellotas y cuando tenía diez filas, las agrupaba y metía en un saquito de cien bellotas.

Slide 17

A la mañana siguiente, antes de irse a sacar el ganado, mojó en un cubo de agua el saquito en que había metido las bellotas escogidas y contadas con tanto esmero.

Slide 18

Mientras las ovejas estaban pastando, las dejó al cuidado del perro y se dirigió a un otero. Llevaba una vara de hierro, a modo de bastón.

Slide 19

El pastor llegó al lugar donde quería ir y se puso a hincar su vara de hierro en la tierra. Hizo un hoyo al que echó suavemente dos o tres bellotas, las regó con un poco de agua y después lo rellenó de nuevo.

Slide 20

Hacía ya tres años que plantaba árboles en aquella soledad. Había plantado cien mil. De los cien mil, habían brotado veinte mil y contaba que la mitad no crecerían. Quedarían diez mil encinas que iban a crecer en aquellos parajes donde no había nada.

Slide 21

El pastor tenía cincuenta y cinco años. Se llamaba Elzeard Bouffier. Antes de llegar a aquel lugar vivió en los llanos, donde trabajaba en una finca. Allí perdió a su hijo único y poco tiempo después a su mujer. Su dolor le llevó a retirarse a la soledad con sus ovejas y su perro. Al contemplar el paisaje, pensó que aquella comarca moría por falta de árboles y decidió poner remedio a esa situación.

Slide 22

Además de las encinas, Elzear Bouffier pensaba plantar abedules y estaba estudiando la reproducción de hayas y cerca de su casa tenía un plantero de ellas. También pensaba plantar abedules en terrenos con cierta humedad.

Slide 23

En 1914 empezó la Primera Guerra Mundial y durante cinco años estuve alistado como soldado de infantería. Durante esos años había visto morir a demasiada gente y mucha destrucción por todas partes. Pensaba que, posiblemente, el pastor también habría muerto.

Slide 24

Al terminar la guerra volví a recorrer aquellos parajes y me encontré de nuevo con el pastor. No se enteró de la guerra, ni le prestó atención. Lo único que requería su atención eran los árboles y su rebaño. Él seguía plantando árboles.

Slide 25

Aquellas diez mil encinas, verdaderamente, ocupaban mucha extensión.

Slide 26

El pastor había cambiado de oficio. Ya no tenía más que cuatro ovejas, porque las ovejas ponían en peligro sus plantaciones de árboles. Tenía más de cien colmenas.

Slide 27

Las encinas de 1910 tenían ya diez años y eran más altas que nosotros. Todo aquello era muy bello.

Slide 28

Daba gusto pasear por su bosque. Todo se debía al constante trabajo de aquel hombre. En algunos lugares vi correr agua por arroyos siempre secos desde hacía muchas épocas. El viento se encargaba de dispersar las semillas, resurgiendo sauces, mimbres, prados y flores.

Slide 29

Pero no siempre tuvo suerte en todos sus esfuerzos. Una vez, durante un año, plantó más de diez mil arces. Todos murieron. Pero no se rindió y siguió plantando árboles.

Slide 30

En 1933 recibió la visita de un guarda forestal. Le vino a comunicar la prohibición de encender hogueras que podrían poner en peligro aquel bosque “natural”.

Slide 31

En aquella época Elzeard Bouffier, que tenía setenta y cinco años, iba a plantar hayas a doce kilómetros de su casa. Para evitar el trayecto diario, empezó a construir una pequeña casa de piedra sobre el mismo terreno.

Slide 32

En 1935 llegó una delegación para examinar aquel “bosque natural”. Venían técnicos y un diputado. Soltaron muchas palabras inútiles y decidieron poner protección al bosque prohibiendo cortar leña.

Slide 33

Cerca de allí encontraron al anciano que estaba plantando árboles. Los técnicos intentaron darle algunas sugerencias de los árboles más adecuados para ese terreno, hasta que uno de ellos dijo: - Sabe mucho más de árboles que nosotros. ¡Ha encontrado un medio magnífico de ser feliz!

Slide 34

En 1939 empezó la Segunda Guerra Mundial.

Slide 35

Mientras los hombres se destruían entre ellos, el pastor seguía plantando árboles.

Slide 36

Durante la Segunda Guerra Mundial los automóviles funcionaban con gasógeno y necesitaban mucha madera. Comenzaron a cortar las encinas de 1910, pero el trabajo resultaba poco rentable y abandonaron la idea.

Slide 37

Elzeard se encontraba a treinta kilómetros de la tala de encinas, sin enterarse de lo que estaba sucediendo.

Slide 38

Volví a ver a Elzeard Bouffier por última vez en junio de 1945. Tenía entonces ochenta y siete años. Gracias a la labor de ese hombre aquella comarca empezó a tener nueva vida. Vino gente de otros lugares a habitar aquellos pueblos en ruinas.

Slide 39

Vergons que en 1913 tenía tres habitantes huraños y unas casas casi en ruinas, su única esperanza era la muerte.

Slide 40

En cambio, en 1945, Vergons empezaba a mostrar señales de vida. Todo había cambiado. Hasta el aire. De los oteros venía una agradable brisa con olor a bosque.

Slide 41

La aldea contaba ya veintiocho habitantes, con cuatro parejas jóvenes. Las casas nuevas recién enfoscadas, estaban rodeadas de huertos donde crecían flores y hortalizas, coles, puerros y rosales. Era un sitio donde daba gusto vivir.

Slide 42

Vi que habían hecho una fuente en la plaza del pueblo, que el agua fluía abundante y, lo que más me impresionó fue que habían plantado cerca un tilo que podía tener ya cuatro años.

Slide 43

En las faldas de la montaña veía nacer pequeños campos de cebada y de centeno. Los manantiales antiguos volvían a fluir. Se ven por el camino personas bien alimentadas, chicos y chicas alegres. Cientos de personas deben su dicha al trabajo silencioso de Elzeard Bouffier.

Slide 44

Cuando pienso que ha bastado un hombre solo para convertir aquel desierto…

Slide 45

… en una comarca próspera, me parece que, a pesar de todo, la humanidad es admirable.

Slide 46

Elzeard Bouffier murió apaciblemente en 1947 en el hospicio de Banón, a la edad de 88 años.

Slide 47

Colegio Público “Gloria Fuertes” ANDORRA (Teruel) 2011, Año Internacional de los Bosques

Summary: Presentación del libro de Jean Giono "El hombre que plantaba árboles" con ilustraciones de los alumnos del Colegio Gloria Fuertes de Andorra (Teruel)

Tags: arbol plantar giono libro ilustración

URL:
More by this User
Most Viewed