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El trabajo josé miguel oviedo, hace un recorrido de la actitud del poeta dentro de toda su obra, hallando constantes como “el sueño opuesto a la vida” y “el tiempo imaginado frente al tiempo vivido Javier Heraud: la cosmovisión en “el poema”
”. Así también, observa una constate primordial en el viaje: la certeza de la muerte. Washington delgado, desarrolla un estudio sobre la correspondencia entre el verso libre del poeta peruano y el contenido de sus poemas, hallando con gran felicidad el uso de “proposiciones, conjunciones, artículos que pueden adquirir una resonancia poética a primera vista insospechable”, pero que desarrollan una serie de aprovechamientos a lo largo de la estructura poética.
EL ORIGEN DE SU POESÍA El conocimiento que se tiene sobre la poesía de Javier Heraud está ineludiblemente relacionado con las repercusiones que traerían sus palabras en su futuro personal. Sin embargo –y por cuestiones históricas- sabemos que se suele inmortalizar una frase, una palabra, un poema (o varios, como en este caso11), y dejamos de lado el resto de una obra que suele ser más rescatable en sí misma.
EL CAUCE Y LOS DESEOS En El viaje, la incertidumbre entre haber descansado o haber muerto, se desarrolla a través de “un año”, en el que se toma distancia de las otras cosas, en el que se logre hallar un estado contemplativo y libre de toda pasión. “el deseo” (poema liminar del libro) no sólo toma distancia con respecto a la poesía del libro anterior13, sino también, nos da una causa o antecedente para esta decisión: Quisiera descansar todo un año y volver mis ojos al mar, y contemplar el río y crecer y crecer como un cauce, como una enorme herida abierta en mi pecho.
(V. 1-10) El deseo de descanso está motivado por un dolor (“un cauce,/como una enorme/ herida abierta/ en mi pecho). Es por eso que en “el poema” (parte 10), heraud escribe: “yo construía mis/ grutas con mis ojos,/ y las uñas no existían /para el pan ni para/ el trigo” (v. 256-240). La intensidad de este dolor aludido es tal, que todos los elementos que constituyen al hombre, lo hacen lejano e indiferente de todo lo que lo hace ser.
En los versos de emilio adolfo westphalen, citados por heraud, hemos visto que el imaginario del hablante se compone de una serie de significantes (“cabeza”, “margen”, “albas”, etc), los cuales constituyen un imaginario personal, puesto que estos elementos pertenecen a quien habla; él les da vida (vg. “He dejado mis albas y la estrella que corría entre mis huesos”).
Summary: ANALISIS DE UN POEMA
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