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Universidad Mariana Vicerrectoría de Bienestar Universitario Bienvenidos Proyecto Institucional de Acompañamiento C.S. Felipe Andrés Criollo C. 2011
Incorporar nuevas tareas en la práctica docente “era algo difícil de asumir hace años, ahora los tiempos están cambiando, hay nuevas exigencias para los actores de la educación tanto internas como externas y en algunos espacios educativos los directivos y el profesorado asumen los desafíos con responsabilidad” (Cisneros).
Los fundamentos de la tutoría académica están basados en los cuatro pilares de la educación señalados por UNESCO: aprender a conocer, aprender a actuar, aprender a vivir juntos y aprender a ser. Para cada uno de ellos existe una argumentación que se constituye en reto para las instituciones y procesos educativos (2003). Proyecto Institucional de Acompañamiento
¿Cómo me concibo como educador? ¿Qué es para mi ser tutor acompañante? ¿Cómo me he sentido como tutor acompañante?
“…es un orientador, coordinador, catalizador de inquietudes y sugerencias; conductor del grupo y experto en relaciones humanas” (Lázaro y Asensi: citado por Amezcua, Pérez y Valladares) realiza“....una labor diferente y maravillosa que es el acompañar a nuestros alumnos de forma integral y ver en ellos esa parte humana para propiciar un auténtico desarrollo humano” (Álvarez de la Cadena) “… tiene la voluntad y vocación para establecer un vínculo entre el estudiante y las diversas problemáticas escolares y existenciales que enfrenta durante su vida universitaria” (García) “…debe ser un propiciador de la formación integral, un poderoso aliado del estudiante que lo apoye y aliente para desarrollar valores, actitudes, habilidades, destrezas y aprendizaje significativo…” (García) en él “…confluyen todos los estamentos y funciones que están presentes en la educación integral del alumno y su formación como persona” (Ortega, 1988, citado por Reyes y León) es “...un verdadero formador, conocedor profundo de la persona humana y de sus procesos, para lograr (…) que los tutorandos adquieran una formación integral, desarrollando capacidades de reflexión, capacidad analítica y sintética, agilidad mental, capacidades de expresión oral y escrita, entre otras habilidades” (Cervera)
Al decir que el tutor es o debe ser “integro”, “empático”, “establecer un contacto positivo con el alumno”, ¿se sugiere que cuando el profesor realiza otras funciones, no es, o no requiere ser de esta manera? Pudiera incluso suponerse que se habla de dos profesores diferentes, cuando ha quedado claro que es la misma persona, ¿es que acaso, en el momento de ser tutor será integro, más humano y cercano y no así cuando ocupe otro rol docente? Proyecto Institucional de Acompañamiento
De esta manera se hace hincapié en aspectos actualmente descuidados en la práctica docente, entre otros: La incorporación de la dimensión personal como elemento básico en la formación del estudiante. La necesidad de conceptuar el trabajo docente en el terreno ético y humanista. Recuperar esta dimensión humana e integral no para convertirla, artificialmente, en exclusiva del trabajo del tutor, ni de la tutoría, sino para considerarla como propia no sólo del docente, sino de todo el proyecto educativo y de todos los actores participantes en él.
“Ser tutor es ser un maestro íntegro” (Del Gesso); es decir, que las responsabilidades y cualidades que se requieren para ser profesor tutor son comparativamente mayores que las de ser sólo enseñante. Estas diferencias se aprecian en todos sentidos: en lo ético y humano (ser integro, tener voluntad y vocación) En los conocimientos, habilidades y destrezas (orientador, coordinador, formador, conductor de grupos, experto en relaciones humanas, conocedor profundo de la persona y sus procesos) En las responsabilidades educativas e institucionales (acompaña a los estudiantes en su formación integral, los apoya para desarrollar valores, actitudes, habilidades, destrezas y aprendizajes significativos y atiende diversas problemáticas escolares y existenciales). Proyecto Institucional de Acompañamiento
Al profesor se le identifica como acompañante del alumno y facilitador de su autodirección. En el camino de la formación profesional, no hay uno estático y en una posición de superioridad (tutor) y otro caminando y en posición de inferioridad alumno), hay dos caminando y haciendo camino, acompañándose en un tramo de sus vidas, ambos han decidido ser acompañantes. La tutoría es ante todo un espacio para la reflexión y el análisis que permite el conocimiento de si mismo, la búsqueda de alternativas y acciones en el caminar del estudiante. Lo importante no es lo que el tutor pueda descubrir en él alumno, sino lo que pueda ayudarle a este a descubrir de si, no las alternativas, soluciones y acciones que construya sino la reflexión y el apoyo que le brinde para que sea el alumno el que las elabore e implemente.
El profesor tutor debe prepararse para el encuentro y la interacción con otro ser humano, para participar en una relación que lo impactará y puede ocasionar en él una transformación profunda. A la vez que recorre su propio camino, el tutor transita con el alumno por el camino de la formación de este último en el contexto universitario y ambos son sujetos en movimiento, que se transforman y transforman uno al otro.
Proyecto Institucional de Acompañamiento Se acepta que el profesor y el tutor son y deben ser la misma persona, pero se espera que éste reúna atributos especiales, lo cual representa una contradicción ya que llegan a presentarse como dos figuras esencialmente diferentes y acaso opuestas en muchos sentidos. Esto sugiere un cuestionamiento a la propia identidad docente, ya que si para una y otra función se requiere de características cualitativamente diferentes, o no podría ser tutor el mismo profesor, o no todo profesor podría ser tutor, o se espera que el profesor al fungir como tutor sea esencialmente diferente. Se expresaría, entonces, un conflicto de identidad, en el que el docente se percibe dividido entre ser profesor y luego tutor: distante, académico y científico en un momento y cercano, personal y humano en otro.
“la tutoría: una nueva cultura docente” Implica pensar nuevamente la función docente como totalidad y, a partir de ahí, delinear la especificidad de la tutoría para darle significado a la preocupación esencial acerca del papel de la tutoría en la génesis de una nueva cultura docente. Según la cual la cercanía y lo humano se aprecien como cualidades que debieran caracterizar a todas las funciones docentes, funciones cuyos matices y particularidades es necesario definir con precisión.
Para identificar la tarea fundamental de la tutoría, me referiré a dos orientaciones con las cuales, creemos, se vienen implementando los Programas Institucionales de Tutoría (PIT): Centrada en el profesor y el control del proceso formativo del estudiante. 2. Centrada en el estudiante y el perfeccionamiento de su plan de vida y proceso formativo.
En la primera se considera que el profesor ejerce un rol protagónico ya que debe ser el que dirija al estudiante y controle su proceso formativo. En la segunda, se considera que el alumno ejerce un rol protagónico ya que debe ser él, fundamentalmente, quien dirija y controle su proceso formativo integral. Parte de la idea, de que la tutoría más que un remedio a los añejos problemas que privan en la educación, es una expresión de la transformación en la manera de encarar la tarea educativa, que privilegia la atención personalizada para cuidar el óptimo desarrollo de las potencialidades humanas y lograr que los individuos alcancen su autorrealización en todas las esferas de su personalidad (Fresan 2005).
Su intervención está dirigida prioritariamente a una dimensión actitudinal del alumno, que promueve una posición y disposición personal de este a lo largo de la trayectoria universitaria, que le permite organizar, planear y evaluar permanentemente sus actividades académicas y personales, desarrollar una actitud de vigilancia de sí mismo y su proceso formativo, para anticiparse a los problemas, superar limitaciones, explorar sus capacidades, potencialidades y posibilidades, enfrentar retos y tal vez, lo más relevante, asegurarse que invierte y aprovecha al máximo tanto los recursos personales, como los de su ambiente familiar, social e institucional.
. ¿QUIÉN ES EL TUTOR ACOMPAÑANTE EN LA UNIVERSIDAD MARIANA? Entonces, el acompañante no es un impulsor de temas administrativos del grupo. “Es quien cuida de manera peculiar los elementos de las dimensiones fundamentales (personal, comunitaria, de espiritualidad militante y compromiso transformador) de manera que el grupo y la persona crezcan armónicamente”. El compromiso del tutor se describe como la del acompañante o compañero, en su sentido etimológico. Compañero: el que comparte el pan con el otro en un mismo camino. Es el gesto amistoso, que significa compartir la búsqueda, las dificultades y los éxitos del camino, compartir la vida, convivir no sólo espacialmente, sino con afecto. Sin caer en sensiblerías.
Considera como prioritario la búsqueda del aprender a aprender, que destaca la consideración del estudiante como capaz de auto dirigir y construir su aprendizaje y su vida, de asumir la responsabilidad y comprometerse con el desarrollo de un proyecto educativo. El alumno se asume como un sujeto activo ante su proceso formativo desarrollando una autonomía creciente en lo académico y en lo personal.
Proyecto Institucional de Acompañamiento Se comprende que la tutoría apoya el desarrollo de la autonomía del estudiante como principio fundamental de la formación que la Universidad propone. La tutoría favorece la ampliación de la conciencia que conduce a tomar decisiones responsables, siendo la conciencia y el deber condiciones ineludibles de la autonomía. En consecuencia, cuando el estudiante toma decisiones con conocimiento de causa, cuando se hace responsable de lo que ha decidido y reconoce que las acciones que emprende, igual que las que deja de hacer, constituyen decisiones propias cuyos efectos recaen en sí mismo y a veces en otros, está en capacidad de tomar decisiones autónomas porque adquiere conciencia de las consecuencias e implicaciones de sus actos, está, en suma, construyendo la autonomía que requiere para conducir sus estudios y su vida.
La tutoría como función facilitadora de la formación integral y disciplinar del estudiante, se hace más necesaria en la medida en que éste alcanza niveles de desarrollo cognitivo, actitudinal y aptitudinal en relación con hábitos, estrategias y técnicas de estudio, habilidades y competencias que le ayudarán a adquirir y fortalecer valores intelectuales, éticos y esencialmente humanos ligados al aprender a ser, a hacer, a aprender a aprender y aprender a convivir.
Requiere para su concreción: 1. El establecimiento y mantenimiento de una relación significativa (educativa y orientadora) con el alumno, que es la cualidad esencial a través de la cual se efectúa el acompañamiento. 2. El manejo y uso de la persona misma del profesor, como el instrumento esencial para el establecimiento y desarrollo de esta relación. 3. La elaboración del proyecto de planeación de vida y formación profesional, como la herramienta clave para involucrar al alumno en la dirección y control de su trayectoria universitaria y realizar su seguimiento.
El acompañamiento y la manera de establecer la relación con el alumno se realiza desde lo que el tutor “es”, de la misma o parecida forma en que se relaciona con los alumnos en otras modalidades de hacer docencia, con sus vicios y virtudes, lo hará en tutoría. No hay otra manera de ser tutor, más que desde lo que se “es” como persona. Si el tutor es un gran intelectual, al estar frente al alumno no podrá ser más que eso. Como lo plantea el humanismo, la herramienta de herramientas, especialmente en donde se involucra tan profundamente lo humano, es la persona misma del profesor. La manera en que este se ubica en el mundo, su posición ante la vida, su ser docente y académico, su proyecto y realización alcanzado como persona y profesor. Su concepción y sentir frente a su tarea docente y formativa, su propia experiencia de formación profesional y de vivir una vida académica con sentido integral. Quizá todos lo profesores tendremos que preguntarnos ¿vivimos y practicamos una educación integral? Es difícil imaginar un buen docente y tutor, sin pasión por la vida y por la tarea de educar, educamos desde nuestros éxitos y fracasos, desde nuestros sueños y temores. Iniciar por afinar este instrumento es crucial en la tarea.
Proyecto Institucional de Acompañamiento Para la construcción de esta herramienta, se proponen los Modelos de planeación de vida y carrera. Estos ofrecen una metodología, que parte de la identificación y el conocimiento de si, para proyectar en función de las metas de vida un proyecto de desarrollo, docente y profesional en este caso. Es posible que esta propuesta, pueda ser adaptada para generar tanto el proyecto personal del alumno, como la capacitación para la sensibilización y el autoconocimiento del profesor como persona y educador. Algunos elementos para este último son:
1. Hacer un diagnóstico integral: Descripción y ubicación personal en la vida, y carrera como docente. Que el profesor se ubique en que momento y situación se encuentra como persona y docente. 2. Automotivación: que el profesor identifique cuales son sus objetivos y metas, las fuerzas y limitaciones para dirigir su vida, que proyecte sus necesidades hacia el futuro. 3. Plan de acción: Que identifique y organice las acciones que le permitan lograr sus metas a corto plazo, así como las condiciones favorables para su implementación y el uso y desarrollo de sus recursos y potenciales en el marco de una formación y educación integral.
Esto es una de las condiciones que mayormente confronta y reta al profesor, acostumbrado a mantenerse en la distancia y siendo un enseñante más que formador. Un mediador para construir una relación significativa y productiva a los objetivos tutorales lo constituye el diseño y desarrollo del proyecto de planeación de vida y formación profesional. El cual debe estar sujeto a una constante revisión y consecuente reelaboración y perfeccionamiento. De tal manera que en la práctica, sea el alumno el vigilante permanente respecto del uso, administración y desarrollo de sus recursos y que asuma una posición de responsabilidad, planificando sus actividades, anticipándose a los problemas, construyendo posibles escenarios y alternativas.
Cada semestre es necesario revisar y actualizar el proyecto, lo que en si mismo contribuye al desarrollo del estudiante, ya que la elaboración progresiva del propio proyecto de vida, ha sido considerado como uno de los elementos claves del desarrollo global de capacidades personales del joven en esta etapa de la vida (Rodríguez, 2004). Además esta reelaboración constante del proyecto, va a permitir observar y evaluar la transformación del estudiante, en las diferentes dimensiones del desarrollo integral. En lo particular el apartado de la autodirección, permite (a los participantes de la relación) hacer el seguimiento puntual de las acciones planeadas cada semestre.
En el uso de los instrumentos debe evitarse considerar al estudiante y su mundo como un objeto al que hay que estudiar, intervenir y guiar. Lo más relevante del acompañamiento no está dado por lo que el tutor pueda descubrir en él alumno, sino por lo que pueda ayudarle a este a descubrir de si, no por las alternativas, soluciones y acciones que construya sino por la reflexión y el apoyo que le brinde para que sea el alumno el que las elabore e implemente. Es conveniente cuestionar el uso de la entrevista, sobre todo la que se define como intercambio y modo de dar y recibir información, que ubica al tutor como un experto (entrevistador) y al alumno como entrevistado, perdiendo de vista la dimensión personal y la construcción de la relación, fuente de la confianza y viabilidad de la tutoría. La cuestión no es que haya un entrevistador y un entrevistado, sino un encuentro de personas, una interacción. Que el alumno no se de a conocer para el otro, sino que busque conocerse a si mismo en la relación con el tutor. Orientaciones para el uso de las herramientas :
Proyecto Institucional de Acompañamiento Proceso a seguir en el semestre Participación en la inducción: Presentación y primera relación. Taller de elección de representantes. Inicio del Portafolio de formación integral: Taller de plan de vida. Diagnóstico participativo grupal. (Relaciones, drogodependencias, académicos, afectivos). Plan de acción para el acompañamiento grupal e individual. (Para lo anterior ver orientaciones en Comunidad Virtual de Tutores) Encuentro con tutores la última semana de septiembre. Acompañar el camino. Encuentro al final de semestre para evaluación del proceso.
Proyecto Institucional de Acompañamiento Gracias
Summary: Consideraciones del proyecto de Tutores Acompañantes de la Universidad Mariana
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