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9. DEMOCRACIAS Y TOTALITARISMOS (1919-1939) I.E.S El Tablero, Córdoba / José Manuel Lara Historia del Mundo Contemporáneo
Contenidos Introducción 1. La crisis de las democracias liberales ¿Qué es el fascismo? 2. La Italia fascista (1922-1939) 3. La República de Weimar (1918-1933) 4. La Alemania nazi (1933-1939)
El período de entreguerras constituye, de todo el siglo XX, una de las épocas de mayor inestabilidad en el continente europeo. Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial brotaron fuertes rencores políticos entre vencedores y vencidos, y graves problemas económicos que se agravaron con la crisis de 1929. Por otro lado, el triunfo de la Revolución soviética añadió un elemento de desestabilización debido al incremento de los anhelos revolucionarios del proletariado y del temor a la expansión del comunismo entre las clases conservadoras. Todo ello comportó en muchos casos la aparición de regímenes autoritarios y el retroceso de los democráticos. En este contexto surgieron los movimientos fascista y nazi, que consiguieron e¡ poder, respectivamente, en Italia (1922) y en Alemania (1933). Ambos se consolidaron como dictaduras totalitarias en las cuales el Estado controlaba todos los aspectos de la vida pública y privada. Su política exterior, de carácter agresivo e intimidatorio, se impuso a ia de los Estados democráticos que, atemorizados ante la crisis económica y el miedo a la revolución social, se mostraron sumisos a la voluntad de los dictadores. El rearme de Alemania y de Italia, y la aparición de una gran potencia expansionista asiática, Japón, condujeron al mundo hacia la Segunda Guerra Mundial.
1. La crisis de las democracias liberales 1.1. Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial 1.2. Las democracias ante la crisis 1.3. La aparición de regímenes autoritarios
1. La crisis de las democracias liberales Tras la Primera Guerra Mundial, el prestigio de las democracias europeas parecía reforzarse. Sin embargo, la coyuntura económica y social de la posguerra, la depresión de 1929 y el triunfo de la revolución bolchevique, crearon un ambiente favorable para la desestabilización de estas democracias.
1.1. Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial La victoria de los Estados democráticos en la Primera Guerra Mundial dio lugar a la desmembración de los imperios autoritarios y al nacimiento de nuevos países que se convirtieron en repúblicas y adoptaron sistemas políticos de carácter liberal parlamentario. Fue el caso de Alemania, Austria, Checoslovaquia, Polonia o Hungría. En los países de Europa occidental, la democracia se consolidó. El sufragio universal masculino se implantó en Gran Bretaña e Italia. Ingleses y franceses adoptaron la jornada de 8 horas y se ampliaron las prestaciones por desempleo o enfermedad. En 1920 se reconocía en EEUU, tras una larga lucha, el derecho al voto de las mujeres, tras aprobarse la 19ª enmienda. El país que se considera pionero de la democracia reconocía este derecho años después de que se hubiera reconocido en Nueva Zelanda (1893), Australia (1902), Finlandia (1906), Noruega (1913), Dinamarca (1915), y varios países más.
1.1. Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial Ahora bien, en la Europa de la década de 1920 se vivieron unas difíciles circunstancias económicas. En primer lugar se produjo una altísima inflación y los precios se triplicaron o cuadruplicaron. Gran parte de las producciones ligadas a la guerra (alimentación, metalurgia, etc.) se hundieron, las empresas acumularon stocks y el paro aumentó de forma espectacular. La crisis de 1929 acabó de complicar la situación económica (véase tema 8). Diferencias sociales en la Inglaterra de la década de 1920
1.1. Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial Estas dificultades se vieron acompañadas de una crisis social que revistió en ocasiones características revolucionarias. En 1919 y 1920 se produjeron huelgas en Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, etc. Las movilizaciones fueron duramente sofocadas por la policía y el ejército, y se acabó limitando los derechos sindicales. Los sindicatos y partidos socialistas y comunistas se reforzaron recordando a los trabajadores que la Revolución soviética había llevado al poder a la clase obrera. Todo ello condujo a una fuerte oposición hacia las democracias, tanto por parte del proletariado, insatisfecho con la represión de sus derechos, como desde la burguesía, temerosa de una situación revolucionaria.
1.1. Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial
1.2. Las democracias ante la crisis Ante la crisis económica y la agitación social, los países con fuerte arraigo del parlamentarismo y una mejor organización de las fuerzas democráticas consiguieron integrar en el sistema al socialismo emergente, a través del sufragio universal y de la formación de coaliciones políticas amplias. Así fue amplias. Así fue posible aislar a los partidos más radicales y consolidar la democracia parlamentaria.
Las democracias aportaron nuevos ingredientes políticos: Sufragio universal Jornadas de 8 horas Prestaciones por desempleo Nuevos partidos políticos en los parlamentos Esta nueva coyuntura no será bien aceptada por la burguesía conservadora que apoyó a la vía autoritaria y violenta que ofrecían los partidos fascistas.
1.2. Las democracias ante la crisis Este fue el caso de Gran Bretaña, cuya situación económica era grave: las industrias tradicionales (textil, carbón) se habían quedado anticuadas, sus productos eran poco competitivos y sus exportaciones se redujeron. En 1920 tenía 1,2 millones de desempleados y 2,5 en 1921. Agravó la situación la guerra en Irlanda, donde los católicos se alzaron en armas contra los británicos. En 1921, el gobierno británico aceptó la partición de Irlanda. La mayor parte de la isla, de mayoría católica, consiguió una amplia autonomía que derivaría en independencia. En los condados del norte (Ulster) que continuaban anexionados al Reino Unido, hubo un fuerte enfrentamiento entre católicos y protestantes. A pesar de la dureza con la que se reprimieron las huelgas obreras, especialmente la huelga general de 1926, la acción del Partido Laborista permitió canalizar de forma parlamentaria las demandas populares y reconducir la crisis.
1.2. Las democracias ante la crisis En Francia, la situación de crisis económica fue algo más tardía, en la década de 1930, con protestas obreras y movilizaciones de los sectores más radicales de la derecha. Ello originó una gran coalición de radicales, socialistas y comunistas que formaron el llamado Frente Popular (1936), dentro del marco parlamentario y democrático. En Suiza, Bélgica y Holanda, la estabilidad se logró a partir de la formación de coaliciones gubernamentales alrededor de los partidos liberales, mientras que en los países nórdicos (Noruega, Suecia y Dinamarca), la socialdemocracia desempeñó un papel decisivo. Sin embargo, preocupadas por sus propios problemas económicos y sociales, las democracias se encerraron en sí mismas y contemplaron con impotencia el ascenso de las dictaduras en otros países de Europa.
1.3. La aparición de regímenes autoritarios En los países donde el sistema liberal-parlamentario tenía escasa tradición y los partidos liberales o conservadores se veían impotentes ante la crisis económica y la revuelta social, se establecieron sistemas políticos autoritarios. Eran dictaduras que prometían restablecer el orden, exaltaban el nacionalismo y se apoyaban en los grandes propietarios, el Ejército o la Iglesia, con el objetivo de combatir el avance de las ideas socialistas y comunistas.
Los soviets manejan los hilos del Frente Popular ¡Contra esto, votad comunista! Cartel antifascista español (1936)
1.3. La aparición de regímenes autoritarios De esta manera, en 1920, Hungría se convirtió en una dictadura y en 1926 lo hicieron Polonia, Lituania y Portugal. Hacia 1933, el canciller Dolfus se hizo con el poder en Austria, y en 1934, se instalaron regímenes autoritarios en Letonia y Estonia. Las dictaduras se extendieron a lo largo de la década de 1930 por Grecia, Rumania y Bulgaria. En España, el general Primo de Rivera protagonizó un golpe de Estado (1923) e instauró una dictadura que daría paso a una República democrática (1931-36). Esta experiencia democrática fue abortada a raíz del levantamiento militar dirigido por el general Franco que desembocó en una larga dictadura.
1.3. La aparición de regímenes autoritarios De todos estos procesos cabe destacar, por su enorme trascendencia y por la importancia de su contenido ideológico, la llegada al poder en Italia, del Partido Nacional Fascista dirigido por Mussolini (1922), y la del partido nazi en Alemania (1933) liderado por Adolf Hitler.
1.3. La aparición de regímenes autoritarios No fue sino después de la guerra cuando las dictaduras irrumpieron en Europa […]. A decir verdad, bajo la pomposa divinización del Estado no era difícil descubrir algunas pasiones y egoísmos. Estas pasiones eran: la revancha ofensiva de las autocracias contra las democracias, bajo una forma violenta que es el efecto de los hábitos de guerra; la lucha incitada por los industriales y los grandes terratenientes aparentemente contra el peligro bolchevique, en realidad, contra toda forma de movimiento socialista; y, finalmente, aunque de menor importancia, al menos fuera de Alemania, el movimiento antisemita. Un cierto desencanto respecto a las viejas instituciones parlamentarias hizo el resto. […] Conde de SFORZA1 , Dictateurs et dictatures d’après guerre, 1931 1Conde CARLO SFORZA (1878-1952): político y diplomático italiano. Embajador en París (1922), dimitió y se exilió al subir al poder Mussolini.
¿Qué es el fascismo? El término fascismo, en su sentido más estricto, hace referencia al modelo político que tuvo su primera expresión en la Italia y la Alemania de entreguerras. Con el tiempo, sin embargo, ha adquirido un sentido más amplio que designa una reacción violenta y autoritaria contra la expansión del principio de igualdad entre los ciudadanos (democracia y socialismo). Se sustenta en los siguientes principios: El nacionalismo exacerbado, con un componente racista, que defiende la preservación y exaltación de la raza, como un factor aglutinador básico para garantizar la unidad nacional. Se justifica la eliminación de otros grupos o pueblos y el derecho a expandirse territorialmente, mediante una política militarista e imperialista. La exaltación del Estado, por encima de los derechos y libertades de los individuos, que están subordinados a los intereses del Estado. El rechazo al liberalismo y a la democracia. Niega el principio de igualdad entre todos los ciudadanos, la soberanía popular y el sufragio. No tolera la separación de poderes; rechaza el parlamentarismo y anula cualquier oposición. Defiende una concepción antiigualitaria de la sociedad en la que dominan las élites y los escogidos.
¿Qué es el fascismo? El culto al líder (Duce, Führer). El fascismo exalta la figura de un líder carismático que concentra en su persona todos los poderes, encarna al Estado y es el jefe del partido único. En torno al líder, se desarrolla una mística del poder personal que se dota de un aparato de propaganda y de una escenografía grandilocuente. El fascismo se opone a la tradición racionalista y materialista, adopta posiciones de desconfianza en la razón y exalta los elementos irracionales de la conducta humana (fanatismo, obediencia ciega...). Igualmente, elogia los valores de la fuerza, al tiempo que rechaza el pacifismo y defiende la legitimidad de la violencia y de la guerra como instrumento de progreso histórico y de selección de pueblos, naciones y razas.
¿Qué es el fascismo?
¿Qué es el fascismo? Doc. 1. Cartel con la simbología fascista. El término fascismo procede de la palabra italiana fascio, que designa los haces de varas (bastones) rodeando un hacha, que simbolizaban la autoridad en la Roma antigua. Doc. 2 Para el fascismo todo está dentro del Estado, nada humano existe fuera. Ni agrupaciones (partidos, sindicatos) ni individuos fuera del Estado. La policía ha de ser no sólo respetada sino honrada. El hombre, antes de sentir la necesidad de cultura, necesita orden. Los capitalistas modernos son los dirigentes de las industrias (...) su éxito es el de la Nación. Benito MUSSOLINI, 1926.
Partido Nacional Fascista Partido Nacional Socialista Alemán Partido del Movimiento Nacional Falange-J.O.N.S. Régimen totalitario de partido único
“Nada distingue quizá tan radicalmente a las masas modernas de las de siglos anteriores como la pérdida de la fe en un Juicio Final: los peores han perdido su temor y los mejores su esperanza. Incapaces de vivir sin temor y sin esperanza, estas masas se sienten atraídas por cualquier esfuerzo que parezca prometer la fabricación humana del Paraíso que ansiaban y del Infierno que temían. De la misma manera que las características popularizadas de la sociedad sin clases de Marx tienen una ridícula semejanza con la Edad Media, así la realidad de los campos de concentración a nada se parece tanto como a las imágenes del infierno […] Lo que por eso tratan de lograr las ideologías totalitarias no es la transformación del mundo exterior o la transmutación revolucionaria de la sociedad, sino la transformación de al misma naturaleza humana. Los campos de concentración son los laboratorios donde se ensayan los cambios en la naturaleza humana...« Hanna Arendt, Los orígenes del totalitarismo
“¿En qué consiste el fenómeno totalitario? Este fenómeno, como todos los fenómenos sociales, se presta a múltiples definiciones, según el aspecto que el observador retenga. Creo que los cinco elementos principales son los siguientes: 1º El fenómeno totalitario consiste en un régimen que otorga a un partido el monopolio de la actividad política. 2º El partido que monopoliza la actividad pública está armado de una ideología que le confiere una autoridad absoluta y que, en consecuencia, se transforma en la verdad oficial del Estado. 3º Para difundir esta verdad oficial, el Estado se reserva para sí un doble monopolio, el monopolio de la fuerza y el de los medios de persuasión. El conjunto de los medios de comunicación, radio, televisión, prensa, está dirigido, dominado, por el Estado y los que lo representan. 4º La mayor parte de las actividades económicas y profesionales están sometidas al Estado (...). 5º Estando toda actividad dominada por el Estado y sometida a la ideología, cualquier fallo cometido en una actividad económica o profesional es simultáneamente un error ideológico (...). Se puede considerar como esencial, en la definición del totalitarismo, bien el monopolio de un partido, bien la estatalización de la vida económica o bien el terror ideológico. El fenómeno es perfecto cuando todos esos elementos se juntan y se cumplen plenamente.” Raymon Aron. Democracia y totalitarismo. 1965
Doc. 3 Además de combatir al socialismo, el fascismo ataca a todo el conjunto de las ideologías democráticas, y las rechaza tanto desde el punto de vista de sus premisas teóricas como de sus aplicaciones (...) prácticas. El fascismo niega que el número, por el simple hecho de ser número, pueda dirigir las sociedades humanas; niega también que este número pueda gobernar mediante una consulta periódica; afirma la desigualdad irremediable, fecunda y beneficiosa de los hombres, que no se puede nivelar mediante un hecho mecánico y extrínseco como es el sufragio universal. Se pueden definir como regímenes democráticos aquellos en los que, de tanto en cuando, se da al pueblo la ilusión de ser soberano, pero la verdadera y efectiva soberanía reside en otras fuerzas (...). El fascismo no cree en la posibilidad ni en la utilidad de la paz perpetua. Rechaza, pues, el pacifismo (...). Sólo la guerra puede elevar todas las energías humanas al máximo de tensión e imprime un sello de nobleza a los pueblos que tienen la virtud de afrontarla (...). Por tanto, la nuestra es una doctrina que se basa en el postulado previamente establecido de que la paz es ajena al fascismo (...). El fascismo transporta este espíritu antipacifista incluso a la vida de los individuos (...), es un nuevo estilo de vida italiano (...). BENITO MUSSOLINI, La doctrina del fascismo, 1932 ¿Qué es el fascismo?
Como antiindividualista, el sistema de vida fascista pone de relieve la importancia del Estado y reconoce al individuo sólo en la medida que sus intereses coinciden con los del Estado, que representa la conciencia y la universalidad del hombre como entidad histórica [...]. El liberalismo negó al Estado en nombre del individuo: el fascismo reafirma los derechos del Estado como la expresión de la verdadera esencia de lo individual. La concepción fascista del Estado lo abarca todo; fuera de él no pueden existir, y menos aún valer, valores humanos y espirituales. Entendido de esta manera, el fascismo es totalitarismo y el Estado fascista [...] interpreta, desarrolla y otorga poder adicional a toda la vida del pueblo [...]. El fascismo, en suma, no solo es un legislador y fundador de instituciones, sino un educador y un promotor de la vida espiritual. No intenta meramente remodelar las formas de vida, sino también su contenido, su carácter y su fe. Para lograr este propósito impone la disciplina y hace uso de su autoridad, impregnando la mente y rigiendo con imperio indiscutible […]. El fascismo niega que el número, por el hecho de ser número, pueda dirigir las sociedades humanas, niega que este número pueda gobernar gracias a una consulta periódica. Afirma la desigualdad indeleble, fecunda y bienhechora de los hombres, que no es posible nivelar gracias a un hecho mecánico y exterior como el sufragio universal. Se puede definir a los regímenes democráticos como aquellos que dan al pueblo, de tiempo en tiempo, la ilusión de la soberanía. ¿Qué es el fascismo?
Quien dice liberalismo dice individuo, y quien dice fascismo, dice Estado. El fascismo desea que el Estado sea fuerte y orgánico y que se alce sobre fundamentos sólidos que tengan el apoyo popular. El Estado fascista pretende dirigir también el campo económico. Quiere que su acción se oiga en todo el país mediante sus instituciones corporativas, sociales y educacionales y todas las fuerzas políticas, económicas y espirituales de la nación, organizadas en sus asociaciones respectivas. difundidas por todo el Estado [...]. El Estado fascista es una voluntad de potencia y de imperio. La tradición romana es aquí una idea: la fuerza. Según la doctrina fascista, el imperio no es tan sólo una expresión territorial, mercantil o militar, sino espiritual [...]. Que el fascismo es una doctrina de vida lo demuestra el hecho de que se ha creado una fe y que esta fe ha conquistado las almas; lo prueba el hecho de que ha habido hombres que han muerto por el fascismo y que el fascismo ha tenido sus mártires. MUSSOLINI, B.: La doctrina del fascismo, 1932 ¿Qué es el fascismo?
"La violencia no es inmoral y hasta es moral a veces. Nosotros negamos a nuestros enemigos el derecho a protestar contra nuestra violencia. Comparada a la cometida en los años 1919 y 1920, o la ejercida por los bolcheviques en Rusia, donde dos millones de personas fueron ejecutadas y otros dos millones encarceladas, nuestra violencia es un juego de niños. Por otra parte, la violencia es eficaz. En el verano de 1922, cuarenta y ocho horas de violencia sistemática nos permitieron obtener lo que no hubiéramos obtenido en cuarenta y ocho años de propaganda. Así la violencia que despeje una situación gangrenosa es violencia necesaria, santa y sagrada. No cabe gobernar a las naciones sin una mano de acero y sin una voluntad de hierro. Los hombres están fatigados de la libertad por haber hecho de ella una orgía. Para la juventud intrépida, inquieta, ruda, que se levanta en el crepúsculo matutino de la historia nueva, otras palabras ejercen una fascinación mayor, y esas palabras se reducen a tres: orden, jerarquía y disciplina." Benito Mussolini, El fascismo expuesto por Mussolini, Madrid, 1934 ¿Qué es el fascismo?
Doc. 4. Propaganda fascista de la exaltación de la violencia ¿Qué es el fascismo?
El alma de las masas sólo es accesible a formulaciones rotundas y fuertes. Así como las mujeres son poco hábiles para los razonamientos abstractos y por el contrario experimentan una gran atracción sentimental hacia las actitudes fuertes y se someten al fuerte al tiempo que dominan al débil, las masas prefieren más al fuerte que al débil y se sienten más seguras con una doctrina que no acepta a ninguna otra que con una tolerancia liberal. La tolerancia les produce una sensación de abandono. El que se ejerza sobre ella un impúdico terrorismo intelectual o que se le permita ejercer su libertad humana, nada de ello le importa (...) La capacidad de asimilación de la gran masa es muy reducida, su inteligencia pequeña y su falta de memoria, grande. De esta forma, toda propaganda eficaz debe limitarse a pocos puntos, convirtiéndolos en fórmulas estereotipadas, repitiéndolas siempre que sea necesario hasta que el último de los oyentes pueda entenderlos (...) La gran masa no está compuesta por profesores ni diplomados. Es poco hábil para las ideas abstractas. Por el contrario, se la dominará fácilmente en el terreno de los sentimientos, allí donde se encuentra el resorte secreto de sus reacciones, sean positivas o negativas (. ..) Fundamentar una cosa sobre los sentimientos de la masa exige que éstos sean muy estables. La fe es más difícil de destruir que la ciencia, el amor cambia menos que la estima, el odio dura más que la antipatía. En todas las épocas, la fuerza que ha originado las revoluciones más violentas se ha fundado menos en una idea científica aceptada por las masas que en el fanatismo y en la histeria que les arrastraba. Quien quiera conquistar a las masas debe conocer la llave que abre su corazón. En este terreno, la objetividad significa debilidad; la fuerza reside en la voluntad (...) Adolf Hitler, Mi Lucha
Doc. 5. La concepción racista tiene en consideración el valor de las distintas razas primitivas de la humanidad (...). No cree en su igualdad, pero reconoce su diversidad y su valor más o menos elevado. Este conocimiento le confiere la obligación, siguiendo la voluntad eterna que gobierna el mundo, de favorecer la victoria del mejor y del más fuerte, y exigir la subordinación de los peores y más débiles. (...) Todo lo que hoy en día poseemos de civilización humana, de obras artísticas, de ciencia y de técnica es, casi exclusivamente, producto de la actividad creadora de los arios. (...) Ellos son los fundadores de una humanidad superior. (...) Por lo tanto, los arios tienen claramente señalado el camino: deben conquistar y someter a los hombres de raza inferior y organizar sus actividades prácticas, siguiendo su voluntad y conforme a sus intereses (...). Adolf Hitler, Mein Kampf (Mi Lucha), 1925 ¿Qué es el fascismo?
Doc. 6. Adolf Hitler dirigiéndose a sus seguidores en Nuremberg, 1934 ¿Qué es el fascismo?
Doc. 7. Imagen de un libro de texto en la que el judío aparece como corruptor de la "sangre germánica". ¿Qué es el fascismo?
El estado racista según Hitler. “El fin supremo del Estado racista debe ser el asegurar la conservación de los representantes de la raza primitiva, creadora de la civilización que hace la belleza y el valor de una humanidad superior. El Estado racista habrá cumplido su papel supremo de formador y educador cuando haya grabado en el corazón de la juventud que le ha sido confiada el espíritu y el sentimiento de la raza. Es preciso que ni un solo muchacho o muchacha pueda dejar la escuela sin estar plenamente instruido de la pureza de la sangre y de la necesidad absoluta de mantenerla pura (…). El Reich alemán, como Estado, tiene que abarcar a todos los alemanes e imponerse la misión, no solo de cohesionar y de conservar las reservas más preciadas de los elementos raciales originarios de este pueblo, sino también la de conducirlos, lenta y firmemente, a una posición predominante (…). La existencia de tipos humanos inferiores ha sido siempre una condición previa esencial para la formación de civilizaciones superiores (…). El judío, en lo que concierne a la civilización, contamina el arte y la literatura, envilece los sentimientos naturales, oscurece todos los conceptos de belleza, de dignidad. La política exterior del Estado racista tiene que asegurar a la raza que abarca ese Estado los medios de subsistencia, estableciendo una relación natural, vital y sana, entre el aumento de su población y la extensión y la calidad del suelo que habita (…)”. Hitler, A.: “Mi lucha”, 1925
La nueva doctrina de la humanidad […] ha acuñado (ya alrededor de 1740) también la frase-impacto política de los últimos 150 años, «Libertad, Igualdad, Fraternidad», y dio nacimiento a la caótica democracia, desintegradora de pueblos. […] Gracias a la prédica del humanitarismo y la doctrina de la igualdad, todo judío, negro y mulato pudo llegar a ser ciudadano de pleno derecho de un Estado europeo; gracias a la preocupación humanitaria por el individuo proliferan en los Estados europeos instituciones de lujo para enfermos incurables y dementes. A. ROSSENBERG, El mito del siglo XX, 1928 ¿Qué es el fascismo?
Doc. 9 Campaña para el plebiscito de 1934 en Italia. La obediencia ciega al líder es uno de los elementos del fascismo. Doc. 8. El Estado (...) no poseerá ningún organismo representativo que decida sobre ningún asunto por el voto de la mayoría, sino sólo organismos consultivos que se encontrarán siempre al lado del jefe y que recibirán instrucciones de él. Adolf HITLER: Mein Kampf, 1925. ¿Qué es el fascismo?
La familia tradicional constituyó el centro del programa de “regeneración” de la nueva sociedad fascista ¿Qué es el fascismo?
2. La Italia fascista (1922-1939) 2.1. La crisis de la posguerra 2.2. La formación del Partido Nacional Fascista 2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder 2.4. La dictadura fascista 2.5. Un fuerte dirigismo económico 2.6. Un estricto control social
2. La Italia fascista (1922-1939) Los años de la posguerra mundial fueron para Italia un período de crisis económica y de fuertes agitaciones sociales que, sumadas a un sentimiento de frustración por los resultados del conflicto, prepararon el ascenso del fascismo. Concentración fascista en Génova
2.1. La crisis de la posguerra Durante la Primera Guerra Mundial, el coste de la vida en Italia había subido mucho más rápidamente que los salarios y el nivel de vida de la clase trabajadora había bajado. En 1918, los salarios reales eran un tercio inferiores a los de 1913. Al acabar el conflicto, las organizaciones obreras intentaron recuperar esas pérdidas del poder adquisitivo.
2.1. La crisis de la posguerra Este fue el origen de un movimiento huelguístico que alcanzó gran virulencia y que a menudo presentó objetivos revolucionarios. En 1919 se produjeron más de 1800 huelgas, y en 1920 los obreros ocuparon numerosas fábricas en el Norte de Italia. En el campo, sobre todo en el centro del país, se desarrolló un movimiento de Los Arditi del Popolo, Proletarios contra el Fascismo desarrolló un movimiento de ocupación de tierras de los grandes propietarios. Todos estos movimientos fueron reprimidos, pero el temor a la bolchevización y al estallido de una revolución social se extendió entre la burguesía, que reclamó la necesidad de soluciones más estrictas.
2.1. La crisis de la posguerra En el ámbito político, la monarquía constitucional atravesaba una situación de fuerte inestabilidad y ningún partido conseguía obtener mayorías estables y gobiernos duraderos. Así, entre 1919 y 1922, se sucedieron cinco gobiernos diferentes. El régimen constitucional se apoyaba en una coalición de partidos liberales de centro, que empezó a verse fuertemente contestada tanto por el Partido Socialista -del cual se escindió, en 1921, el Partido Comunista Italiano de Antonio Gramsci- como por el Partido Popular, de inspiración católica y que recogía las aspiraciones de los sectores antisocialistas.
Antonio Gramsci, líder del Partido Comunista italiano 2.1. La crisis de la posguerra Antonio Gramsci fue un intelectual, fundador y organizador del Partido Comunista Italiano (PCI). Detenido en 1926, fue condenado a veinte años de prisión. Dejó, tras su prematura muerte, una importante obra teórica (Cuadernos de la cárcel).
2.1. La crisis de la posguerra A todo lo anterior hay que sumar el nacionalismo exaltado, derivado de la frustración, tras la Primera Guerra Mundial, ya que las promesas de recuperar las tierras irredentas no se habían cumplido totalmente. Así sucedía con tierras de población italiana en la costa dálmata, bajo control yugoslavo, o con la ciudad de Fiume, disputada por italianos y yugoslavos, y que había quedado bajo control de la Sociedad de Naciones (SDN). El nacionalismo, muy arraigado entre los excombatientes (los Arditi), condujo a un grupo de ellos, liderados por el poeta fascista Gabriele d'Annunzio, a protagonizar la anexión del Fiume en 1924.
2.1. La crisis de la posguerra
D’Annunzio en Fiume 2.1. La crisis de la posguerra
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista En 1919, Benito Mussolini, un ex militante socialista expulsado del partido, fundó los llamados Fasci di Combattimento, un movimiento que agrupaba antiguos combatientes y que tenía un programa populista y nacionalista. En noviembre de 1921, Mussolini transformó los Fasci en el Partido Nacional Fascista, que se presentó como un instrumento eficaz frente a la amenaza del comunismo y la bolchevización de Italia.
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista Además, Mussolini dotó a su partido de un programa nuevo que mezclaba un discurso populista en lo social, pero claramente defensor de la propiedad privada, con un fuerte nacionalismo y un proyecto expansionista y militarista en la política exterior. El partido adquirió una simbología propia: los fascistas adoptaron la camisa negra como uniforme y el saludo a la romana con el brazo en alto.
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista Benito Mussolini, de familia humilde, fue educado por religiosos y maestro de profesión. Se afilió al Partido Socialista Italiano (PSI) y se exilió para no realizar el servicio militar. Amnistiado, volvió a Italia, ocupó cargos en el partido (PSI) y dirigió el periódico Avanti. En 1914 se declaró favorable a la guerra y rompió con sus antiguos compañeros socialistas. Su discurso ideológico era una mezcla confusa de radicalismo social y nacionalismo exacerbado.
Italianos: Éste es el programa de un movimiento italiano hecho por italiano. Es revolucionario porque es antidogmático y antidemagógico; es un programa de renovación porque se levanta contra todos los anteriores prejuicios (...) En lo que concierne a los problemas sociales propugnamos: a) La inmediata aprobación de la ley que garantice y asegure la jornada de ocho horas. `` b) Establecimiento de un salario mínimo. c) Inclusión de los representantes obreros en la ejecución técnica de la producción industrial. d) Traslado de industrias y servicios públicos a las organizaciones proletarias (...) e) La nacionalización inmediata de los ferrocarriles y de todos los medios de transporte (...) Programa político de los Fasci italiani di combattimento", agosto de 1919 2.2. La formación del Partido Nacional Fascista
1.º Principios de política interior: El Partido Nacional Fascista [...] aspira al honor supremo de convertirse en el gobierno del país. El prestigio del Estado nacional tiene que ser restaurado: el Estado tiene que ser el celoso guardián, el defensor y el propagador de la tradición nacional, del sentimiento nacional, de la voluntad nacional. 2.º Principios de política exterior: Italia tiene que reafirmar su derecho a realizar su completa unidad histórica y geográfica, incluso allí donde aún no la ha llevado acabo. Tiene que recuperar su función de bastión de la civilización latina en el Mediterráneo, tiene que imponer de forma sólida y estable el imperio de la ley sobre los pueblos de nacionalidad diferente ligados a Italia. 3.º Principios de política social: El fascismo reconoce la función social de la propiedad privada, que es a la vez un derecho y un deber [...]. El PNF se esforzará en disciplinar las luchas de intereses entre las diversas categorías sociales y las diversas clases, y en sancionar y hacer respetar en todas partes y en todo momento la prohibición de la huelga de los servicios públicos. 4. ° La defensa nacional: El PNF preconiza la organización inmediata de un ejército que prepare al país y encuadre los espíritus, los hombres y los medios que la nación puede producir para la hora del peligro y de la gloria. Programa del PNF, publicado en Il Popolo d'ltalia el 27 de diciembre de 1921
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista Las bases del partido se nutrieron de sectores obreros descontentos con la situación política y social, pero sobre todo de la pequeña burguesía, atemorizada ante la crisis y el ascenso de las fuerzas revolucionarias obreras. El partido pronto fue bien visto entre los industriales, los grandes propietarios de tierras, y sectores del ejército, o el propio gobierno, ya que lo consideraban un buen instrumento para frenar el socialismo y el comunismo. Además recibió ayuda financiera de la Confindustria, la mayor organización patronal italiana.
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista
2.2. La formación del Partido Nacional Fascista Las escuadras fascistas protagonizaron numerosos actos de violencia social; éstos consistían en expediciones de castigo contra políticos, ayuntamientos y periódicos de izquierda. Pretendían acallar toda forma de oposición atemorizando a la población a golpes de porra y con acciones vejatorias. Contaban con la complicidad de la policía, que actuaba contra ellos sin contundencia, y de la justicia, que dictaba penas simbólicas a los escuadristas. Sólo en el año 1921, fueron asesinadas unas 600 personas. El Partido Nacional Fascista creció rápidamente y en 1922 ya alcanzaba los 700000 afiliados. “Servir, combatir y morir por Italia, por el duce y por el fascismo”
LAS ESCUADRAS FASCISTAS La expedición de castigo parte casi siempre de un centro urbano (...). Montados en camiones, armados (...) los "camisas negras" se dirigen hacia el lugar de destino. Una vez llegados, se empieza por pegar a bastonazos a todos aquéllos que no se descubren a su paso, o a los que llevan una corbata, un pañuelo, una enseña roja (...). Se llega a la sede del sindicato, de la cooperativa (...), se revientan las puertas, se destroza el mobiliario, se incendia (...). Todos (...) son brutalmente agredidos o muertos. Rossi: El nacimiento del fascismo, 1938. 2.2. La formación del Partido Nacional Fascista
2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder La
2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder El Partido Nacional Fascista demostró que contaba con una buena organización en la huelga de agosto de 1922, convocada por todas las fuerzas de izquierda. Los fascistas comunicaron al gobierno que si no era capaz de impedirla ellos sustituirían al Estado. Los escuadristas mantuvieron en funcionamiento el servicio de correos, trenes y autobuses, y con su acción se ganaron las simpatías de la clase media.
2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder Pero el golpe definitivo para hacerse con el poder llegó con la marcha sobre Roma en octubre de 1922. Los fascistas anunciaron que si el gobierno era incapaz de restablecer el orden y la autoridad, ellos marcharían hacia la capital y reclamarían el poder. Miles de "camisas negras" ocuparon los edificios públicos de la capital y empezaron a controlar las instituciones y las comunicaciones del Norte de Italia. El gobierno quiso proclamar el estado de excepción el 28 de octubre, pero el rey se negó a firmar el decreto y el gobierno dimitió. Asumiendo toda la responsabilidad, Víctor Manuel III pidió a Mussolini el 30 de octubre que constituyese un nuevo ejecutivo. Fasces, el símbolo del fascismo
Mussolini dirige las formaciones de escuadristas en la “marcha sobre Roma” de octubre de 1922
He rechazado la posibilidad de vencer totalmente y podía hacerlo. Me autoimpuse límites. Me dije que la mejor sabiduría es la que no se abandona después de la victoria. Con 300,000 jóvenes armados totalmente, decididos a todo y casi místicamente listos a ejecutar cualquier orden que yo les diera, podía haber castigado a todos los que han difamado e intentado enfangar al fascismo. Podía hacer de esta aula sorda y gris un campamento de soldados: podía destruir con fierros el Parlamento y constituir un gobierno exclusivamente de fascistas. Podía: pero no lo he querido, al menos en este primer momento. Primer discurso como presidente del Consejo, 26 de noviembre de 1922 EL ESTADO FASCISTA Nuestro programa es muy simple: queremos gobernar Italia. La crisis de debilidad sufrida por el Estado liberal mientas (...) creo que se impone su sustitución (...). Nosotros construiremos un Estado que planteará este simple discurso: "El Estado no representa a un partido, sino a la colectividad nacional, lo abarca todo, está por encima de todo" (...). Discurso de Mussolini, septiembre de 1922. 2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder
2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder En el proceso de entrega del poder al fascismo, dos instituciones desarrollaron un papel decisivo: la Monarquía y el Ejército. El monarca, por su decisión de entregar el gobierno a Mussolini y los militares porque aconsejaron al rey que no pusiera al ejército en la situación de tener que reprimir a los fascistas, ya que probablemente una parte de los mandos militares les eran afines. Victor Manuel III
2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder El establecimiento de la dictadura fascista fue el resultado de un proceso de restricción de las libertades que se llevó a cabo entre 1922 y 1924. Primero, un gobierno de coalición entre diferentes fuerzas políticas mantuvo formalmente la vida parlamentaria, así como la libertad política y sindical. El viraje definitivo hacia la dictadura tuvo lugar en 1924, a raíz del asesinato del diputado socialista Matteotti, quien había denunciado los crímenes perpetrados por las escuadras fascistas y el fraude con que el Partido Nacional Fascista había conseguido ganar las elecciones. Los fascistas estaban directamente implicados en el asesinato, y para no tener que enfrentarse a las críticas del Parlamento, Mussolini asumió plenos poderes y silenció a toda la oposición. Giacomo Matteotti
Caricatura antifascista aparecida en Becco Giallo, periódico clandestino, con motivo del asesinato del diputado socialista Matteotti, 1924 2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder
A medianoche, cuando la población está durmiendo, llegan a los pueblos pequeños los camiones con los fascistas, acompañados, como es lógico, por los dirigentes agrarios locales, que actúan de guías, pues si no fuera así les sería imposible saber, en la oscuridad de la noche, dónde se encuentran las casas de los dirigentes de los sindicatos agrarios o el pequeño local dónde se reúnen los líderes obreros (...). Así, cuando el dirigente sale, lo detienen inmediatamente, lo maniatan, lo hacen subir al camión y una vez allí es objeto de las máximas humillaciones, y esto cuando no realizan el simulacro de fusilarlo o de colgarlo de un árbol. Después lo dejan en medio del campo, desnudo y atado aun árbol. Discurso parlamentario de G. Matteotti, (10 de marzo de 1921). 2.3. La marcha sobre Roma y la llegada al poder
(...) Declaro aquí, delante de esta Asamblea y de todo el pueblo italiano, que asumo yo solo la responsabilidad política, moral e histórica de lo que ha ocurrido (...). Si el fascismo no ha sido nada más que aceite de ricino y bastón, y no la pasión orgullosa de lo que la juventud italiana tiene de mejor, ¡sea mía la culpa! Si el fascismo es una asociación criminal, ¡yo soy su jefe! Si todas las violencias han sido el resultado de un cierto clima histórico, político y moral, yo tengo la responsabilidad, ya que (...) lo he creado yo mismo, con la propaganda hecha por la intervención en la guerra hasta nuestros días (...). El fascismo -gobierno y partido- son absolutamente eficaces. Señores, se han hecho ustedes ilusiones. Han creído que el fascismo estaba acabado porque yo lo retenía, que estaba muerto porque yo lo corregía y, sobre todo, han tenido ustedes la crueldad de decirlo. ¿Qué ocurrirá si me pongo a desarrollar sólo la centésima parte de la energía que he aplicado para frenarlo? Ustedes verán (...). No será necesario, ya que el gobierno es lo suficientemente fuerte para quebrar definitivamente la sedición del Aventino. Italia, señores, quiere paz, tranquilidad y calma en el trabajo. Se la daremos si es posible con cariño, si no, por la fuerza (...). Discurso de Mussolini en el Parlamento Italiano, 3 de enero de 1925
2.4. La dictadura fascista A partir de 1925, Mussolini, el Duce, inició un proceso encaminado a convertir Italia en un régimen totalitario en el que Estado y Partido Nacional Fascista quedasen completamente identificados. Una ley nombró a Mussolini jefe de Gobierno y le otorgó todos los poderes: nombraba y revocaba a los ministros, legislaba mediante decretos y controlaba todo el poder ejecutivo. En 1926, la Ley Rocco prohibió todos los partidos y sindicatos, a excepción de los fascistas, y en 1934, los sindicatos fueron integrados en 22 corporaciones, que también contaban con representación de las organizaciones patronales. «El Estado soy yo». Caricatura antifascista de 1924
Es la encarnación suprema del poder ejecutivo; elige a sus ministros que son responsables ante el rey, pero también ante él; él decide el número de ministerios y puede asumir personalmente varias carteras ministeriales; forma parte del consejo de tutela de los miembros de la familia real y ejerce las funciones de chambelán de la corona; las Cámaras no pueden abordar ninguna cuestión sin su consentimiento previo; transcurrido un plazo de tres meses, tiene el derecho a volver a presentar un proyecto de ley previamente rechazado por una de las dos Cámaras […]. Quienquiera que atente contra la vida, la integridad física o la libertad del jefe del gobierno será merecedor de una reclusión cuya duración no será inferior a quince años, y en caso de un atentado fatal, se le castigará con la pena de muerte. Quienquiera que ofenda con actos o palabras al jefe del gobierno será castigado con una pena de reclusión de seis a treinta meses. Ley del 24 de diciembre de 1925 2.4. La dictadura fascista
P ¿Cuál es el significado del nombre Duce? R. Duce viene del latín dux que deriva de duco y significa "el que conduce». P ¿Quién es el Duce? R. El Duce, Benito Mussolini, es el creador del fascismo, el renovador de la sociedad civil, el jefe del pueblo italiano, el fundador del imperio. P ¿Porqué el Duce es el creador del fascismo? R. Porque fundó el Fascio de Combate y porque se debe a él la Revolución fascista y la doctrina del fascismo. P ¿Qué quiere el Duce para el pueblo italiano? R. Quiere mejorarlo moralmente y materialmente, garantizándole el máximo de trabajo y bienestar; y quiere que a través de la educación y la organización política, sindical, deportiva y moral del fascismo, seamos siempre conscientes de sus fines y su misión en el mundo. 2.4. La dictadura fascista
P ¿Cuál es la diferencia entre el Duce y los jefes de gobierno liberales y demócratas? R. En el régimen liberal y democrático, el jefe del gobierno es el exponente de los intereses de un partido y está sujeto al beneplácito del Parlamento, que puede ocasionar su caída; por el contrario, el Duce representa, como jefe del Gobierno, a la nación entera, que está a sus órdenes en la disciplina fascista y en la de la patria. P ¿Cuáles son las atribuciones del Duce? R. El Duce es presidente del Gran Consejo del fascismo, jefe del Gobierno, jefe del PNF; Primer Mariscal del Imperio, Comandante general de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional. P ¿Por qué el Duce es el fundador del Imperio? R. Porque conduce y vence, contra una coalición de 52 estados, la más grande guerra colonial de la historia, guerra para aumentar el prestigio, la grandeza y la vida de la patria fascista. A través de esta guerra y la conquista de Etiopía, Italia ha tenido su Imperio. "El catecismo fascista», Il primo libro del fascista. Roma PNF; 1938 2.4. La dictadura fascista
2.4. La dictadura fascista En 1928, el Parlamento pasó a depender del Gran Consejo Fascista (órgano superior del partido), encargado en última instancia de elegir a sus miembros, y en 1929, el Parlamento fue sustituido por un órgano consultivo formado por los dirigentes de las corporaciones fascistas: la Cámara de los Fasci y de las Corporaciones. Las autoridades provinciales y municipales eran nombradas directamente por el gobierno y elegidas entre los fascistas, y la administración política fue depurada de los elementos no adictos al régimen. También se creó una policía política, la Organización de Vigilancia y Represión del Antifascismo (OVRA), que perseguía a los opositores.
DUCE (Mussolini) Gran Consejo Fascista (gobierno) Cámara de los Fascios y de las Corporaciones (parlamento) 2.4. La dictadura fascista
Cardenal Pietro Gasparri y el Duce Benito Mussolini firman los pactos de Letrán 2.4. La dictadura fascista El régimen de Mussolini supo atraerse a la Iglesia católica. Juntos firmaron los Pactos de Letrán (1929), que supusieron el reinicio de las relaciones entre la Iglesia romana y el Estado, después de la ruptura que se había producido en 1870. El Papa Pío XI reconoció el Reino de Italia y Roma como su capital, mientras el Estado italiano se comprometía a conceder al Vaticano una renta anual. A pesar de cierta oposición de algunos sectores católicos, el apoyo del papado al fascismo constituyó uno de sus puntales más sólidos.
En nombre de la Santísima Trinidad. Considerando: Que la Santa Sede e Italia han reconocido la conveniencia de suprimir toda razón de discordia existente entre ellos, llegando a un arreglo definitivo de sus recíprocas relaciones que sea de justicia y conforme con la dignidad de las dos Altas Partes, y que asegurando a la Santa Sede de modo permanente una condición de hecho y de derecho que le garantice la absoluta independencia para el cumplimiento de su alta misión en el mundo le permita reconocer que queda arreglada de modo definitivo e irrevocable la "cuestión romanan surgida en 1870 con la anexión de Roma al reino de Italia bajo la dinastía de la Casa de Saboya ; Que debiendo garantizarse a la Santa Sede, para asegurarle la absoluta y visible independencia, una soberanía indiscutible, incluso en el terreno internacional, se ha juzgado necesario constituir con modalidades especiales la Ciudad del Vaticano, reconociendo sobre ella a la Santa Sede la plena propiedad y la exclusiva y absoluta potestad y jurisdicción soberana. Su Santidad el Sumo Pontífice Pío XI y S.M. Víctor Manuel III Rey de Italia han resuelto estipular un tratado, nombrando al efecto dos plenipotenciarios, que son, por y parte de 2.4. La dictadura fascista
Su Santidad, Su Eminencia Reverendísima el señor y Cardenal Pedro Gasparri, su Secretario de Estado, y por parte de Su Majestad, Su Excelencia el señor caballero Benito Mussolini, primer ministro y jefe del Gobierno, los cuales, después de canjear sus respectivas plenipotencias y halladas en buena y debida forma, han convenido en los artículos siguientes: 1ºItalia reconoce y ratifica el principio consagrado en el artículo 1° de la Constitución del Reino, de 4 de marzo de 1848, según el cual la religión católica, V apostólica y romana es la única religión del Estado. 2º. Italia reconoce la soberanía de la Santa Sede en el terreno internacional, como atributo inherente a su naturaleza, de conformidad con su tradición y con las necesidades de su misión en el mundo. 26º. Artículo 26.- La Santa Sede juzga que con los convenio que hoy se firman le queda asegurado adecuadamente todo lo que necesita para ejercer, con la debida libertad e independencia, el Gobierno pastoral de la diócesis de Roma y de la Iglesia católica en Italia y en el mundo; declara definitiva e irrevocablemente arreglada y, por tanto, suprimida la "cuestión romana" y reconoce el Reino de Italia, bajo la dinastía de la Casa de Saboya, con Roma capital del Estado italiano. A su vez, Italia reconoce al Estado de la Ciudad del Vaticano bajo la soberanía del Sumo Pontífice. (...). Acuerdos de Letrán, (1929) 2.4. La dictadura fascista
2.4. La dictadura fascista También contribuyó a la popularidad del fascismo su política nacionalista y expansionista. Se promovió la remilitarización y se inició una campaña para recuperar los territorios irredentos, algunos de los cuales tenía como objetivo la rectificación de las fronteras con Francia (Niza, Saboya...). La política expansionista fascista implicaba la posesión de territorios coloniales en Europa (islas del Dodecaneso y Albania) y en África (Eritrea, Somalia, Libia y Abisinia, actual Etiopía).
“¡Italianos!. Escuchad la ley que pone punto final a un periodo de nuestra historia y abre otro repleto de inmensas posibilidades de futuro. 1º Los territorios pertenecientes hasta el presente al imperio de Etiopía pasan bajo la soberanía absoluta e indeclinable del reino de Italia. 2º El rey de Italia adopta para sí y sus herederos el título de emperador de Etiopía ¡Oficiales!¡Suboficiales! ¡Soldados de todas las fuerzas en África e Italia! ¡Camisas negras! ¡Italianos e italianas! El pueblo italiano ha creado el imperio con su sangre. Lo hará fructífero con su trabajo y lo defenderá con las armas contra sus adversarios. ¡Levantad, legionarios, vuestros corazones y vuestras banderas con esta convicción y saludad como se merece la reaparición del Imperio, después de 1500 años, sobre las colinas de Roma!” Proclamación del Imperio, Palazzo Venezia, Roma. 9 de mayo de 1936 2.4. La dictadura fascista
Mussolini ante una estatua de Julio César 2.4. La dictadura fascista
2.5. Un fuerte dirigismo económico En el terreno económico, el fascismo se caracterizó por un fuerte intervencionismo estatal, por el proteccionismo a la industria nacional y por la tendencia a la autarquía económica. En 1933 se creó el Instituto para la Reconstrucción Industrial (IRI) con la finalidad de ayudar a las empresas con dificultades mediante la compra de sus acciones a los grandes bancos a través de empresas filiales públicas. De este modo, el Estado fue haciéndose con el control de sectores importantes de la economía (electricidad, siderurgia, construcción naval, química...). En 1939, el IRI ya poseía cerca del 45% de todas las acciones cotizadas en Bolsa.
2.5. Un fuerte dirigismo económico En 1934, el Estado adoptó políticas proteccionistas y estableció un estricto control de los intercambios, autorizando solamente aquellas importaciones consideradas indispensables. La política autárquica condujo a una cierta renovación de la industria nacional, pero, en contrapartida, generó una producción industrial de elevados costos y de baja calidad. Además, la orientación militarista de la industria distorsionó la producción y comportó el estancamiento de la industria ligera y de bienes de consumo. El fascismo invirtió en las obras públicas poniendo en marcha proyectos destinados a frenar el desempleo (construcción de autopistas, desecación de marismas, etc.), y diseñó un programa agrario para fomentar la producción y un plan de incentivación de la natalidad.
“III. La organización profesional u obrera es libre. Pero solamente aquellos sindicatos reconocidos legalmente y bajo control del Estado tienen asimismo legalmente la representación de todas las categorías de empleados y trabajadores para los que han sido creados, defender sus intereses, concertar contratos colectivos obligatorios para sus miembros, hacer efectivas sus cotizaciones sociales y ostentar su función pública en todos los grados. V. La Fiscalía del Trabajo será el órgano por el que intervendrá el Estado para la regulación de los conflictos laborales, bien para el mantenimiento de los contratos existentes y otras normas, como para el establecimiento de nuevas condiciones de trabajo. VII. El Estado corporativo considera la iniciativa privada en el campo de la producción como el más eficaz y provechoso instrumento para el interés de la Nación. Por ser la organización privada de la producción una función de interés nacional, es la organización de los empresarios responsable ante el Estado de la orientación de la producción” Carta del Trabajo, 1927 2.5. Un fuerte dirigismo económico
Cartel fascista de propaganda con motivo de la Batalla del grano Cartel de propaganda fascista en defensa de la autarquía
2.5. Un fuerte dirigismo económico
2.5. Un fuerte dirigismo económico El estrecho vínculo entre el sector privado y el estatal tuvo su principal beneficiario en la poderosa y reducida oligarquía, identificada políticamente con el Partido Nacional Fascista. En contrapartida, el nivel de vida de los italianos se situó por debajo del europeo. Los salarios reales disminuyeron, mientras que el paro aumentó de 80000 personas en 1926 a 964000 en 1934.
2.5. Un fuerte dirigismo económico
2.6. Un estricto control social El fascismo pretendió controlar y dirigir a toda la sociedad a base de estimular su afiliación al partido o a los sindicatos fascistas. Así, para difundir y asegurar el futuro del régimen, se creó la Opera Nazionale Balilla, en la que era obligatorio matricular a todos los niños hasta la edad adulta. También se creó la Opera Nazionale Dopolavoro, que organizaba el tiempo libre fuera del trabajo.. Opera Nazionale Balilla
La integración en las milicias de tipo fascista comenzaba en la infancia 2.6. Un estricto control social
2.6. Un estricto control social Acto fascista en la Piazza Venezia, Roma
2.6. Un estricto control social El control del fascismo incidió también en el terreno de la educación, y así, en las escuelas de primaria, los maestros debían vestir la camisa negra, mientras que en la Universidad, los profesores debían prestar juramento de fidelidad al régimen. El catolicismo fue declarado religión oficial, se prohibió el divorcio, la enseñanza religiosa se convirtió en obligatoria y se exaltó el papel de la maternidad y la familia. Periódicos, libros o radio quedaron impregnados de los valores fascistas, en un intento de controlar no sólo la vida pública, sino también las conciencias, las lecturas y las opiniones del pueblo italiano. Familia italiana durante la década de 1930
2.6. Un estricto control social El régimen favoreció los nuevos medios de comunicación como la radio y el cine. En Roma se creó Cinecittà, el Hollywood italiano, para impulsar una producción cinematográfica propia que debía ejercer una gran labor propagandística. También se creó una importante red de emisoras de radio estatales con el mismo objetivo.
El control de la prensa cotidiana y periódica de todo tipo fue efectiva en la segunda mitad de los años 1930 [...]. El Ministerio de Cultura intervenía en todo, desde la elección de los directores y de los periodistas hasta en los temas y en la manera de tratarlos, incluso las reglas tipográficas a respetar. Mediante estas directrices tipográficas, es del Ministerio de Cultura del que proviene la obligación de escribir sistemáticamente Duce con mayúsculas con el fin de subrayar la superioridad de Mussolini sobre todos, incluso sobre el rey. Si se añade a esto el hecho de que el Ministerio de Cultura detentaba todos los poderes en materia de secuestro y de suspensiones, decidía la oportunidad de toda nueva iniciativa periodística, controlaba las subvenciones y las concesiones de carnés de prensa y, a partir de noviembre de 1939, lograba, después de dos años de lucha sorda, extender su jurisdicción sobre la prensa «oficial» del PNF (dependiente hasta entonces de la Oficina de prensa del partido), es fácil comprender desde entonces el poder del Ministerio de Cultura popular. Este poder era muy superior al que había podido tener anteriormente, y de ello se derivaba una capacidad potencial de condicionamiento y de manipulación de las masas a través de la creación de un universo cultural homogéneo y, poco a poco, cada vez más impedir los discursos disidentes. RENZO DE FELICE, Le Fascisme, un totalitarisme à l’italienne?, 1988 2.6. Un estricto control social
3. La República de Weimar (1918-1933) 3.1. La debilidad de la República de Weimar 3.2. La formación del partido nazi
3. La República de Weimar (1918-1933) En Alemania, en 1918, iras la abdicación del káiser Guillermo II, se proclamó ¡a República de Weimar, que tuvo que asumir la derrota militar y las duras condiciones de paz impuestas por los vencedores. Cartel electoral alemán de la República de Weimar. Dice: ¡Limpia el Reich! ¡Elige alemanes demócratas!
3.1. La debilidad de la República de Weimar La nueva república, basada en una Constitución ampliamente democrática, fue incapaz de crear un sistema político estable. En sus primeros años, la república tuvo que hacer frente a los intentos insurreccionales tanto de la derecha como de la izquierda, que deseaban acabar con el régimen. En 1919 se produjo el levantamiento de la Liga Espartaquista, los comunistas, que pretendían proclamar un gobierno de consejos obreros según el modelo soviético. El levantamiento fue duramente reprimido y los comunistas mantendrían, desde ese momento, un fuerte rechazo a la República de Weimar. Masacre de los revolucionarios estartaquistas en Berlín (1919)
“¿Se podía esperar, del presente enfrentamiento, una victoria decisiva del proletariado revolucionario, se podía dar por sentado la caída de los Ebert-Scheidemann y la instauración de la dictadura socialista? Ciertamente no, si no se tiene en cuenta todos los elementos que determinan la respuesta. Basta con poner el dedo en la llaga sobre la situación actual de la revolución; la falta de madurez política de la masa de soldados que continúan tolerando los abusos de sus oficiales y son utilizados con fines contrarrevolucionarios, sólo esto prueba que la posibilidad de una victoria duradera de la revolución no era posible (…). Los campos, de donde ha partido un elevado porcentaje de la masa de soldados, continúan estando poco más o menos al margen de la revolución. Incluso Berlín está poco más o menos aislado del resto del Reich. En algunas provincias -en Renania, en la costa del mar del Norte, en Brunswick, Sajonia, Wurtemberg-, los focos revolucionarios están en cuerpo y alma al lado del proletariado berlinés. Pero lo que falla es la coordinación del movimiento, la acción común que diese a los impulsos y a las luchas de la clase obrera berlinesa una mayor eficacia.” Rosa Luxemburgo. Artículo publicado en el periódico espartaquista Rate Fahne. 14 de enero de 1919 Karl Liebknecht Rosa Luxemburg
3.1. La debilidad de la República de Weimar En 1920, el auge de grupos nacionalistas radicales, que acusaban al gobierno de traición por haber firmado el armisticio y haber aceptado las condiciones del Tratado de Versalles, se tradujo en un conato de ocupación de Berlín. El golpe de Estado, que contaba con el apoyo de un sector del ejército, fracasó gracias al estallido de una huelga general. En 1923, también fracasaría el putsch nacionalista y antidemocrático protagonizado por Adolf Hitler, en Munich, con el apoyo del general Ludendorff.
Participantes en el Putsch de la cervecería, Munich, 1923 3.1. La debilidad de la República de Weimar
3.1. La debilidad de la República de Weimar
3.1. La debilidad de la República de Weimar La situación económica era muy difícil. Las deudas de guerra y las fuertes reparaciones que Alemania debía pagar a los vencedores originaron un aumento vertiginoso de la inflación y una espectacular depreciación del marco alemán. Las personas que vivían de capitales fijos se arruinaron y una buena parte de las pequeñas empresas tuvieron que cerrar, provocando con ello una gran subida de los índices de desempleo. La crisis llegó a su cénit en 1923, cuando los alemanes no pudieron pagar las deudas de guerra contraídas con Francia y las tropas galas ocuparon el rico territorio minero del Ruhr como garantía de cobro.
3.1. La debilidad de la República de Weimar
Instalaciones industriales de la cuenca del Ruhr 3.1. La debilidad de la República de Weimar
Ocupación de la cuenca del Ruhr, por parte de Francia 3.1. La debilidad de la República de Weimar
Ocupación de la cuenca del Ruhr, por parte de Francia 3.1. La debilidad de la República de Weimar
3.1. La debilidad de la República de Weimar
3.1. La debilidad de la República de Weimar
3.1. La debilidad de la República de Weimar Entre 1924 y 1929, Alemania vivió un período de relativa estabilidad gracias a una mejora económica. Sin embargo, la crisis de 1929 agravó dramáticamente la situación. La producción disminuyó enormemente y el desempleo alcanzó los seis millones de parados en 1931.
3.1. La debilidad de la República de Weimar
3.1. La debilidad de la República de Weimar Los partidos gubernamentales de la llamada Coalición de Weimar (Partido Socialdemócrata, Centro Católico y Partido Demócrata) fueron perdiendo el apoyo de los asalariados y de la pequeña burguesía empobrecida. A partir de 1930, los diferentes gobiernos de coalición no tuvieron una mayoría suficiente en el no tuvieron una mayoría suficiente en el Parlamento y se utilizó, con demasiada frecuencia, el recurso de disolverlo. La inestabilidad ministerial (19 gobiernos en trece años) era una prueba fehaciente de la fragilidad del sistema parlamentario. Hans GRUMDIG: La marcha del hambre, 1932
3.2. La formación del partido nazi Adolf Hitler inició su carrera política en un pequeño grupo extremista, racista y agresivo, con eslóganes anticapitalistas, que en 1920 hizo público su programa y se denominó Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSBAP). En 1921, Hitler se puso al frente del Partido, reorganizándolo y dotándolo de un carácter violento con la creación de unos escuadrones paramilitares, la SA (Sección de Asalto), que ejercían la amenaza y la coacción contra sus adversarios. También dio al partido un componente anti judío y adoptó una serie de emblemas parecidos a los del fascismo italiano (camisa parda, saludo a la romana, cruz gamada...).
3.2. La formación del partido nazi HITLER (1889-1945) Nacido en Braunau-am-lnn, pequeña ciudad austríaca en la frontera con Baviera, Adolf Hitler era hijo de un modesto funcionario de aduanas. A los 16 años se quedó huérfano, abandonó los estudios y se trasladó a Viena, donde vivió sin ocupación definida y muy implicado en tertulias políticas. En 1912 se trasladó a Munich y al estallar la Gran Guerra se alistó en el ejército, donde fue herido y condecorado, pero sin alcanzar más que el grado de cabo, porque sus superiores consideraban que no tenía "dotes para el mando". Hitler después de su liberación del arresto, 1925
3.2. La formación del partido nazi 1.-Exigimos la unión de todos los alemanes para constituir una gran Alemania fundada en el derecho de autodeterminación de los pueblos. 2.-Exigimos la igualdad de la nación alemana con las demás naciones y la abolición de los tratados de paz de Versalles y Saint Germain. 3.-Exigimos espacio y territorio -colonias- para alimentación de nuestro pueblo y para establecer a nuestro exceso de población. 4.-Nadie, aparte de la nación, podrá ser ciudadano del Estado. Nadie, fuera de aquellos por cuyas venas corre sangre alemana, sea cual fuere su religión, podrá ser miembro de la nación. Por consiguiente ningún judío será miembro de la nación. Adolf Hitler, 1923
6.-El derecho a participar en las decisiones sobre el liderazgo y las leyes del Estado pertenece únicamente a los ciudadanos. Exigimos, en consecuencia, que todo cargo público sea desempeñado exclusivamente por ciudadanos. 13.-Exigimos la nacionalización de todos los trust. 14.-Exigimos que se repartan los beneficios de las grandes empresas. 15.-Exigimos una gran extensión del sistema de pensiones para la vejez. 16.-Exigimos la creación y mantenimiento de una sana clase media, la municipalización inmediata de los grandes almacenes, y su arrendamiento en condiciones favorables a pequeños comerciantes y que se tenga en consideración especial hacia los pequeños proveedores de administración del Reich, de los Estados y de los municipios. 17.-Exigimos la reforma de la propiedad rural para que sirva a nuestros intereses nacionales; la aprobación de una ley ordenando la confiscación de la tierra sin indemnización para usos públicos; la abolición del interés en los préstamos sobre tierras y la prohibición de especular con las mismas... 21.-El Estado debe preocuparse de elevar el nivel general de salud de la nación, protegiendo a las madres y a los niños, prohibiendo el trabajo infantil, desarrollando la capacidad física mediante la provisión legal de la gimnasia y el deporte obligatorios, y apoyando sin restricciones a toda asociación orientada hacia la educación física de la juventud. 3.2. La formación del partido nazi
23.-Exigimos la adopción de medidas legales contra las mentiras políticas y su propagación por medio de la prensa... Los periódicos que vayan contra el bienestar nacional tienen que ser prohibidos... Exigimos que se persiga a todas las tendencias artísticas y literarias que puedan contribuir a la disgregación de nuestra vida como nación, y la supresión de cualquier institución cuyos fines estén reñidos con la citada exigencia... 25.-Para realizar todo lo que procede, exigimos la creación de un poder central fuerte en el Reich, autoridad absoluta del parlamento central sobre el Reich y sus organizaciones; y formación de cámaras profesionales y mercantiles para poner en práctica en cada estado las leyes generales del Reich.” Programa político del N.S.D.A.P., 1920 3.2. La formación del partido nazi
3.2. La formación del partido nazi En 1923, tras el fallido intento de golpe de Estado contra la República de Weimar (putsch de Munich), Hitler fue detenido y cumplió seis meses de prisión. Durante este período escribió la obra Mein Kampf (Mi lucha), en la que exponía su pensamiento y programa político: desprecio por la democracia parlamentaria, odio al bolchevismo, y necesidad de un liderazgo único y fuerte para dirigir al pueblo alemán. Defendía el antisemitismo, la superioridad de la raza aria y la necesidad de forjar un Gran Reich con todos los territorios de población germánica en base a un programa de expansión territorial.
Adolf Hitler junto a sus camisas pardas Hitler está en contacto con los alemanes de Checoslovaquia y de Austria, y reclama la unión de todos los alemanes en una gran Alemania […]. Con la misma energía, Hitler exige la supresión de los Tratados de Versalles y de Saint Germain y la restitución de las colonias alemanas. Un lugar muy particular ocupa en el programa del movimiento la idea «racista» […]. Quiere reconocer como ciudadanos alemanes sólo a los alemanes de raza y reclama para los demás un estatuto legal de extranjeros. […] Hitler es adversario del parlamentarismo. El partido de Hitler quiere, por de pronto, erigir una dictadura que durará hasta el momento en que la miseria actual de Alemania haya llegado a su fin. El dictador en el que se piensa, evidentemente, es Hitler. Los principios programáticos del nacionalsocialismo, según el periódico Kreuzzeitung, 28 de diciembre de 1922
3.2. La formación del partido nazi Al salir de prisión, la posición de Hitler dentro del partido y su liderazgo político se habían reforzado. Ya era reconocido como el Führer (jefe del Partido) y en 1925 creó su propia milicia, la SS (Grupo de Protección). Sin embargo, la mejora de la situación económica y social entre 1924 y 1929 hizo perder terreno a los nazis, que se vieron obligados a frenar su actividad antiparlamentaria.
4. La Alemania nazi (1933-1939) 4.1. La llegada al poder del nazismo 4.2. El camino hacia la dictadura 4.3. La construcción de un régimen totalitario 4.4. Autarquía económica y rearme 4.5. El control ideológico y social 4.6. La pureza racial 4.7. La expansión territorial
4. La Alemania nazi (1933-1939) La crisis económica y el desorden político radicalizaron las posturas de buena parte de los alemanes, que se hicieron más receptivos al nacionalsocialismo.
4.1. La llegada al poder del nazismo La difícil coyuntura económica derivada de la crisis de 1929 fue la que ofreció una nueva oportunidad a los nacionalsocialistas, ya que el aumento del malestar social favoreció la difusión de su discurso radical y provocó una polarización política. Así, en las elecciones de 1932, salieron elegidos 196 diputados nazis y 100 comunistas. Ante el resultado, las fuerzas conservadoras, más alarmadas por la influencia comunista que por el nazismo, prefirieron llegar a un acuerdo con Hitler y, en enero de 1933, éste fue nombrado canciller en un gobierno de coalición. Hitler juró la Constitución, pero su intención era convertir la república en un Estado autoritario.
4.1. La llegada al poder del nazismo
4.1. La llegada al poder del nazismo
Resultados electorales a Alemania entre 1924 y 1933
Cartel del SPD para las elecciones de 1932. El trabajador apresado por la esvástica Cartel del SPD para las elecciones de 1932. Estos son los enemigos de la democracia, deshazte de ellos
4.1. La llegada al poder del nazismo Las razones del éxito electoral de los nazis hay que buscarlas en el apoyo que hallaron entre las clases medias, los campesinos arruinados y los obreros desesperados ante la miseria y el paro. Por otro lado, su nacionalismo radical les hizo ganar adeptos entre los militares y antiguos combatientes y entre la burguesía, que deseaba un poder fuerte. Para una parte importante de la opinión pública alemana, Hitler era un eficaz defensor del orden frente al comunismo. Además, Hitler contaba con el apoyo de importantes personalidades de la industria y de las finanzas, y disponía de ayudas económicas procedentes de algunos grandes empresarios (Thyssen, Stinnes y Krupp).
“El cuatro de enero de 1933, Hitler, Von Papen, Hess, Himmler y Keppler llegaron a mi casa en Colonia. Hitler, Von Papen y yo nos metimos en una habitación donde tuvo lugar una discusión por espacio de dos horas. Papen vino a decirle que él pensaba que lo mejor era formar un gobierno en el que estuvieran representados elementos conservadores y nacionalistas, junto con los nazis a los que estaban apoyando. Sugirió que este gobierno podría ser dirigido por Hitler y él mismo. Entonces Hitler hizo un discurso en el que dijo que, si era elegido canciller, los seguidores de Von Papen podrían participar en el gobierno como ministros, si estaban de acuerdo en apoyar su política, en la que planeaba grandes cambios sobre el estado actual de las cosas, incluyendo la separación de todos los judíos, comunistas y socialdemócratas de los puestos clave de Alemania, así como la reestructuración del orden público (…). Este encuentro en mi casa lo organicé a petición de Von Papen (…). Antes de dar este paso, hablé con muchos hombres de negocios y me informé sobre cómo el mundo de los negocios veía una colaboración entre estos dos hombres. El deseo unánime de los empresarios era que un hombre fuerte accediera al poder en Alemania y que formase un gobierno que permaneciera en el poder por largo tiempo.” Testimonio de Von Schröeder en los Juicios de Nuremberg. Los apoyos a Hitler 4.1. La llegada al poder del nazismo
Caricatura de la revista británica Punch, 1933. Hitler se apoya sobre Hindenburg y von Papen 4.1. La llegada al poder del nazismo
4.2. El camino hacia la dictadura
4.2. El camino hacia la dictadura La construcción del Estado autoritario se inició el mismo año 1933, cuando Hitler consiguió del presidente Hindenburg el permiso para disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones, que se fijaron para el día 5 de marzo. Un decreto del gobierno prohibió la prensa y las reuniones de los opositores. Los registros y las persecuciones se multiplicaron, mientras que, en la calle, los "camisas pardas" sembraban el pánico y el terror. El 27 de febrero se produjo el incendio del Reichstag, del que fueron falsamente inculpados los comunistas. El atentado sirvió de excusa para suspender las libertades individuales, suprimir el control judicial sobre las detenciones y restablecer la pena de muerte. Incendio del Reichstag atribuido por la propaganda nazi a los comunistas
Juicio por el incendio del Reichstag atribuido por la propaganda nazi a los comunistas
4.2. El camino hacia la dictadura En estas condiciones excepcionales, el partido nazi no obtuvo la mayoría absoluta (consiguió el 43% de los votos), mientras que la izquierda (socialistas y comunistas) alcanzó el 30 %. Adolf Hitler necesitaba y obtuvo el apoyo de los diputados del Centro Católico para que el Parlamento le concediese plenos poderes y la facultad de promulgar leyes sin necesidad de trámites. La concentración de poderes en manos de Hitler se completó cuando, en agosto de 1934, después de la muerte de Hindenburg, acumuló las funciones de canciller y presidente, y se proclamó Führer y canciller del Reich (Reichsführer). Hitler y Hindenburg, enero de 1934
Entramos en el Reichstag para aprovisionarnos de armas en el mismo arsenal de la democracia. Nos presentamos a diputados para paralizar la democracia de Weimar con su propia ayuda. Si la democracia es tan estúpida que nos concede dietas y viajes pagados para nuestra labor carnicera, allá ella […]. Si en estas elecciones logramos introducir sesenta o setenta agitadores de nuestro partido en los distintos parlamentos, el Estado mismo montará y financiará nuestro propio equipo de combate […]. También Mussolini entró en el Parlamento, pese a lo cual no tardó mucho en desfilar con sus camisas negras por Roma […]. No hay que creer que el parlamentarismo es nuestra meta […]. ¡Venimos como enemigos! Venimos cual lobo que ataca al rebaño […]. Artículo de JOSEPH GOEBBELS en Der Angriff, 30 de abril de 1928 "Un pueblo, un imperio, un Führer" fue uno de los eslóganes del nazismo 4.2. El camino hacia la dictadura
Adolf Hitler Poco más o menos se han determinado ahora esas influencias; se trata de algunos jefes de la gran industria que fueron los primeros en fomentar el movimiento hitleriano con la esperanza de destruir, gracias a él, el poder de los socialdemócratas […]. Sin duda, el programa de Hitler comporta métodos demagógicos difíciles de conciliar con un régimen capitalista sanamente comprendido, pero la idea era que los nacionalsocialistas, sólidamente encuadrados por los elementos conservadores y llamados a participar en las responsabilidades del poder, se prestarían por sí mismos a todos los enfoques necesarios. Comentarios del diario francés Le Temps, 1933 4.2. El camino hacia la dictadura
El sometimiento de los partidos políticos al nazismo. “Los socialdemócratas consiguieron convencerse a sí mismos de que la ley estaba dirigida únicamente contra los comunistas y que su partido y sus sindicatos libres sobrevivirían. Cuando los sindicatos libres fueron declarados ilegales, los sindicatos cristianos pensaron que ellos se habían librado. Cuando fueron prohibidos, se tuvo la esperanza de que fuera posible mantener a la organización en funcionamiento bajo la sombrilla protectora del Frente Alemán del Trabajo (DAF). Igualmente, los partidos creían que Hitler sólo prohibiría al KPD, luego que le SPD sería el último partido en ser declarado ilegal. Al poco tiempo sólo quedaba el NSDAP. Martin Kitchen. “El periodo de entreguerras en Europa”. Ed. Alianza 4.2. El camino hacia la dictadura
4.3. La construcción de un régimen totalitario La
4.3. La construcción de un régimen totalitario En pocos meses, los nazis transformaron Alemania en un régimen totalitario, en el que Hitler y el partido nazi controlaban las instituciones, la sociedad y los individuos. Durante el año 1934 se decretó la disolución de los partidos y sindicatos y se suprimieron las libertades y las garantías individuales. Sólo fue autorizado el NSDAP, y todos los trabajadores fueron conminados a afiliarse en el único sindicato, el Frente del Trabajo Nacionalsocialista (Deutfche Arbeitsfront).
Cartel de las SA, descabezadas en la Noche de los cuchillos largos LA PROPANGANDA NAZI Hitler es la palabra de orden de todos aquéllos que creen en la resurrección de Alemania. Hitler es la última esperanza de aquéllos que lo han perdido todo (...) y a los que sólo queda una cosa, la fe en una Alemania justa, quedará de nuevo el pan, el honor y la libertad a sus hijos. Hitler ejecuta el testamento de nuestros dos millones de camaradas muertos en la guerra (...). Hitler es el hombre salido del Pueblo, que sus enemigos odian porque comprende al Pueblo y lucha por él. Eslóganes de propaganda nazi, 1932. 4.3. La construcción de un régimen totalitario
4.3. La construcción de un régimen totalitario La Administración Pública fue depurada con una ley que autorizaba el despido por razones políticas y raciales. La judicatura desapareció como poder independiente y quedó sometida a la voluntad del partido al tiempo que se formaban unos tribunales excepcionales para delitos políticos. Los poderes locales de los diversos Estados (Länder) fueron suprimidos y transferidos al Reich. Se inició la identificación entre partido y Estado, que se constituyó como un Estado unitario y centralizado.
4.3. La construcción de un régimen totalitario Bajo la autoridad incontestable del Führer, un grupo de dirigentes del partido organizó, con mano de hierro, el nuevo Estado. Una serie de organismos ejecutivos, a modo de despachos ministeriales dirigidos por hombres plenamente identificados con Hitler, competían por ganar mayor influencia y poder en la gestión del régimen. Quema de libros de autores prohibidos por los nazis en Berlín, 10 de mayo de 1933
4.3. La construcción de un régimen totalitario La policía fue sustituida en sus tareas de control y represión por las formaciones paramilitares de los nazis, fundamentalmente por la SS, bajo la dirección de Heydrich. En 1934 se creó la Gestapo (Policía Secreta), dirigida por Himmler, encargada de la represión de los opositores al régimen y del control sobre la opinión pública. En 1933 se abrieron los primeros campos de concentración (Dachau), y hacia 1934 ya existían unos cincuenta. Desnutridos y obligados a trabajos forzados, muchos prisioneros alemanes perdieron su vida en ellos.
4.3. La construcción de un régimen totalitario Heinrich Himmler (a la izquierda, con gafas), jefe de la Gestapo y la SS Waffen, inspecciona un campo de prisioneros de guerra en este 1940 a 41 en Rusia.
4.3. La construcción de un régimen totalitario Sólo quedaba por conseguir la total sumisión del partido a las directrices de Hitler, ya que un sector de la SA, liderado por Rohm, mantenía diferencias políticas con el Führer e insistía en las primitivas consignas anticapitalistas. Su neutralización se llevó a cabo durante la Noche de los cuchillos largos (1934), en la que fueron asesinados Rohm y más de 300 dirigentes de la SA. A partir de ese momento, el control de Hitler del Estado y del partido nazi fue absoluto. Hitler junto a Ernst Röhm, jefe de las SA, asesinado en la Noche de los cuchillos largos
Celebración del Partido NacionalSocialista en Nuremberg, 1935 4.3. La construcción de un régimen totalitario
4.4. Autarquía económica y rearme La principal preocupación de los dirigentes nazis en materia económica, con Goering como principal impulsor, era asegurar un relanzamiento económico que convirtiese nuevamente a Alemania en una gran potencia mundial. Para ello se implantó un fuerte dirigismo estatal, que tenía como objetivo conseguir la autarquía económica y convertir Alemania en un Estado autosuficiente. Con esta finalidad, se elaboró un Plan Cuadrienal de autoabastecimiento económico y fomento de una industria de sustitución, capaz de producir todas las materias que el Reich no poseía en cantidad suficiente. Además, el Estado pasó a ejercer un fuerte control sobre los precios y los salarios con el fin de frenar la inflación, realizando fuertes inversiones e iniciando numerosos planes de obras públicas para acabar con el paro. Por último, se dio prioridad a la industria pesada, sobre todo a la de armamento, que alcanzó un gran desarrollo gracias a la remilitarización. Cartel de propaganda del automóvil Wolkswagen. El rótulo dice: "Ahorra cinco marcos a la semana y consigue tu propio coche".
4.4. Autarquía económica y rearme Los resultados económicos del nazismo fueron muy desiguales. En 1939, Alemania se había convertido en la segunda potencia industrial del mundo. El índice de producción industrial creció enormemente, aunque con una gran diferencia entre el sector de equipamientos (156%) y el de bienes de consumo (19%), y se consiguió la plena ocupación. Ahora bien, para ello fue necesario mantener unos salarios bajos, con lo que la capacidad adquisitiva de los obreros se estancó, unas largas jornadas laborales (10 horas) y la absoluta anulación de los derechos sindicales (huelga, asociación, convenios, etc.). Igualmente, la inflación fue controlada, pero el comercio exterior se paralizó y el déficit exterior alemán se mantuvo a pesar de la autarquía.
4.4. Autarquía económica y rearme
Autarquía y rearme: evolución de la inversión pública Los dirigentes de la economía deseaban la llegada al poder de un Führer fuerte para formar un gobierno duradero. (…) El interés común del gran capital era el de frenar el bolchevismo con la esperanza de que los nacionalsocialistas, una vez en el poder, crearían en Alemania las bases de una política y una economía estables. Toro interés común era la voluntad de poner en práctica el programa económico de Hitler, un punto esencial del cual era que el sector económico tenía que dirigirse a sí mismo, sin interferencias del sector político (…). Se esperaba, asimismo, una nueva coyuntura económica favorecida por la existencia de encargos mayores por parte del Estado: no olvidemos que Hitler preveía el crecimiento del ejército alemán de 100.000 a 300.000 hombres, la construcción de autopistas en todo el Reich, la mejora de los medios de transporte (en particular, de los ferrocarriles) y un desarrollo de industrias como las del automóvil o la aviación y sus sectores anexos” Declaraciones del banquero Kart von Schöder en el proceso de Nuremberg (1945-1946).
Autarquía y rearme: evolución de la inversión pública 4.4. Autarquía económica y rearme
4.4. Autarquía económica y rearme La política económica nazi, como el fascismo italiano, no cuestionó ni puso en peligro el sistema capitalista. Por el contrario, reafirmó algunos de los rasgos más característicos del capitalismo alemán. Así, se aceleró el proceso de concentración de capital y los beneficios de las empresas y de la banca aumentaron enormemente. La clase media, que había depositado grandes esperanzas en el nuevo régimen, experimentó una grandes esperanzas en el nuevo régimen, experimentó una tenue mejoría, pero los privilegios otorgados a la banca y a la gran industria le dejaron poco margen de maniobra. La clase obrera vio cómo desaparecía el grave problema del paro a la vez que se iniciaba un acusado empeoramiento de sus condiciones salariales y de trabajo. Evolución del paro
4.5. El control ideológico y social Para el Estado nazi, la sociedad alemana debía tener una absoluta unidad ideológica. Se creó el Ministerio de Cultura y Propaganda, que fue confiado a Goebbels, para garantizar la conformación de una cultura y un pensamiento basados en las ideas racistas y nacionalistas. La ciencia y la cultura (periódicos, editoriales, emisoras de radio, cine...) se "nazificaron", aniquilando la libertad intelectual y desmantelando toda la élite artística y literaria. Se crearon listas de autores prohibidos y la quema de libros considerados perniciosos se convirtió en un acto ritual del nazismo. Joseph Paul Goebbels 1897-1945)
4.5. El control ideológico y social
El control ideológico Hitler pronuncia un discurso a las SA en Dortmund en 1933
Postal del Rally de Nuremberg de 1933 pone a Hitler en el centro. Julius Streicher, el Judio notorio Balter, está a su izquierda. Una de las razones que los nazis de Nuremberg eligió como sede de sus reuniones de partidos había pasado de la ciudad. El Partido Nazi mismo era nuevo, pero la conexión con Nuremberg hicieron parte de la corriente de la historia alemana.
4.5. El control ideológico y social El futuro del Reich, según sus dirigentes, dependía de la adhesión de la juventud al nacionalsocialismo y por ello el nazismo dedicó grandes esfuerzos a la educación de los jóvenes. Se reorganizó y se politizó el sistema educativo: se depuró a profesores de universidades y escuelas, y se introdujo la censura en las aulas y en los libros de texto. También se fomentaron las organizaciones de recreo y de educación juvenil, entre las que las Juventudes Hitlerianas desempeñaban un papel fundamental. La educación redujo el papel de la mujer en la sociedad a las llamadas tres "K": Kinder, Kirche, Küche (hijos, iglesia, cocina). Revista nazi Frauen Warte, 1939
Omnipresencia en cualquier aspecto cotidiano 4.5. El control ideológico y social
LA EDUCACIÓN NAZI Mi pedagogía es dura. Educaremos a una juventud ante la que el mundo temblará. Una juventud violenta, imperiosa, intrépida, cruel. Así es como la quiero. Sabrá soportar el dolor. No quiero encontrar en ella nada débil ni tierno. Quiero que tenga la belleza y la fuerza de las fieras jóvenes. La adiestraré en todos los ejercicios físicos. Ante todo, que sea atlética (...). No quiero ningún tipo de educación intelectual. El saber no haría más que corromper a mis juventudes. Que sepan sólo aquello que puedan aprender por medio del libre ejercicio de la curiosidad y la emulación. La única ciencia que exigiré a estos jóvenes es el dominio de sí mismos. Aprenderán a vencer el miedo. Hermann RANSCHNING: Hitler me dijo, 1939. 4.5. El control ideológico y social
Omnipresencia en cualquier aspecto cotidiano 4.5. El control ideológico y social
Omnipresencia en cualquier aspecto cotidiano 4.5. El control ideológico y social
4.5. El control ideológico y social La oposición a este proyecto de nazificación era atajada con una brutal represión. Comunistas y socialistas fueron perseguidos y enviados a campos de concentración. El miedo y la coacción impidieron al antinazismo coordinarse e influir en la población. Pero, también es evidente, que se produjo una cierta adhesión de la población atraída por el proyecto de Hitler que exaltaba elementos como la grandeza de Alemania, el orgullo de la raza, un futuro de progreso, etc. y muchas veces se producía un desentendimiento de la población respecto a los métodos utilizados por los nazis. Todo ello permitió al nazismo presentarse ante el mundo como un régimen incontestado que contaba con el masivo apoyo de la población alemana. Lo único posible para intelectuales, artistas, militantes de izquierda, judíos o cualquier otro perseguido, era emigrar o huir de la Alemania nazi. Cartel de los Juegos Olímpicos, 1935
El silencio de la población 4.5. El control ideológico y social EL SILENCIO DE LA POBLACION Primero cogieron a los comunistas, y yo no dije nada porque yo no era un comunista. Luego se llevaron a los judíos, y no dije nada porque yo no era un judío. Luego vinieron a por los obreros, y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista. Luego se metieron con los católicos, y no dije nada porque yo era protestante. Y cuando finalmente vinieron a por mí, no quedaba nadie para protestar. Poema de Martin Niemóller, pastor luterano, deportado a un campo de concentración por su actividad contra la nazificación.
Quema de libros en la universidad de Berlín
Ceremonial ritual de quema de libros en Berlín, 1933
4.6. La pureza racial Un elemento central para conseguir la total cohesión ideológica y social del pueblo alemán era asegurar la pureza racial. Se afirmaba que la raza aria debía ser protegida mediante la exclusión de quienes presentaban cualquier discapacidad física, de las minorías étnicas, de los disidentes, etc. ya que éstos representaban un peligro para el nuevo orden social. Además, el régimen nazi favoreció la natalidad de los "verdaderos" arios y se adoptaron un conjunto de medidas eugenésicas con el fin de esterilizar a los individuos con enfermedades hereditarias. Cartel nazi mostrando al Hitler, como guía de la juventud
4.6. La pureza racial Sin embargo, la cuestión racial que alcanzó mayor magnitud fue la persecución de los judíos. Las causas del antisemitismo alemán hay que buscarlas en el deseo de ofrecer a la nación alemana una explicación fácil de sus infortunios, una cabeza de turco a la que atribuir todas las responsabilidades. Además, algunos judíos poseían grandes fortunas, hecho que provocaba el resentimiento de una parte de la población. Dibujo de contenido antisemita para ilustrar un libro escolar alemán de 1936
4.6. La pureza racial La política antijudía pasó por diferentes fases: en 1933 se promulgó el boicot a los negocios de los judíos; en 1935 se dictaron las Leyes de Nuremberg, que impedían los matrimonios mixtos y excluían a los judíos de la ciudadanía alemana. Por último, en 1938 se les obligó a llevar un distintivo. La animadversión contra los judíos se materializó en múltiples persecuciones, la más dramática de las cuales fue el 9 de noviembre de 1938, la llamada Noche de los cristales rotos, en la que fueron detenidos miles de judíos, y algunos de ellos asesinados, destruidos sus comercios (más de 7000) e incendiadas sus sinagogas. LEYES DE NUREMBERG “1.- Se prohíben los matrimonios entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. 2.- Se prohíben las relaciones extramatrimoniales entre judíos y súbditos de sangre alemana o asimilada. 3.- Se prohíbe que los judíos contraten a empleadas de hogar de sangre alemana o asimilada, mayores de 45 años. 4.- Se prohíbe a los judíos enarbolar o engalanar con los colores alemanes nacionales. En cambio, pueden hacer lo con los colores judíos; el ejercicio de este derecho está garantizado por el Estado”. 15 de septiembre de 1935.
Si dividiéramos la raza humana en tres categorías –fundadores, conservadores y destructores de la cultura–, sólo la estirpe aria podría ser considerada como representante de la primera categoría [...]. La mezcla de la sangre y el menoscabo del nivel racial que le es inherente constituyen la única y exclusiva razón del hundimiento de las antiguas civilizaciones. No es la pérdida de una guerra lo que arruina a la Humanidad, sino la pérdida de la capacidad de resistencia, que pertenece a la raza solamente [...]. El antípoda del ario es el judío. Es difícil que exista en el mundo nación alguna en la que el instinto de la propia conservación se halle tan desarrollado como en el «pueblo escogido». La mejor prueba de ello la constituye el hecho de que esta raza continúa existiendo. Si pasamos revista a todas las causas del desastre alemán (en la pasada guerra), advertiremos que la causa final y decisiva habrá de verse en el hecho de no haber comprendido el problema racial y, en especial, la amenaza judía. ADOLF HITLER, Mi lucha, 2.ª parte, 1925-1927 4.6. La pureza racial
4.6. La pureza racial
Dos SA ante un comercio de peil judío, abril de 1933. El cartel indica que ningún alemán respetable compra aquí
El cartel dice: "¡Alemanes, no compréis a los judíos!"
4.6. La pureza racial
4.7. La expansión territorial El régimen nazi no puede entenderse sin su vocación expansionista. Hitler vinculó estrechamente la formulación de la superioridad racial con su voluntad de implantar un nuevo orden en Europa asentado en el dominio germánico. Por ello, la política exterior del régimen fue condicionante fundamental del nazismo, hasta el punto de determinar su acción de gobierno.
4.7. La expansión territorial En primer lugar, Hitler abanderó las repulsas contra las condiciones del Tratado de Versalles y la humillación que para el pueblo alemán suponían. Pero en su proyecto de política exterior, los nazis no pretendían un retorno a las fronteras anteriores a 1919. Apuntaban más lejos: a la construcción política del Gran Reich alemán, un Imperio que debía comprender todos los territorios de habla alemana y someter, para conquistar el espacio vital (Lébensraum) necesario para el pueblo alemán, a los pueblos eslavos considerados racialmente inferiores y débiles. Este proyecto conllevaría la ocupación directa de nuevos territorios (Polonia, Ucrania...), que habían de quedar al servicio de la raza superior, y la aniquilación de su enemigo máximo: el bolchevismo ruso. La victoria de Europa es tu prosperidad
4.7. La expansión territorial Finalmente, se consideraba que otros pueblos, como Italia y, sobre todo, Gran Bretaña, tenían derecho a construir su propio "espacio vital" debido a su componente racial. Además, la atención de estos países se dirigía a zonas no competitivas con la germánica: el Mediterráneo en el caso italiano, y las colonias ultramarinas, en el caso británico. Así pues, era posible llegar a un acuerdo con ellos y acometer sin interferencias la conquista del Este y el dominio de Europa. EL EXPANSIONISMO NAZI Las fronteras de 1914 no tienen ningún significado para nuestro porvenir. No nos han protegido en el pasado ni aumentarán nuestro poder en el futuro. No darán a la nación alemana solidaridad interna ni le suministrarán alimentos; desde el punto de vista militar, no son adecuadas, ni tan sólo satisfactorias, ni mejorarán nuestra situación actual respecto a otras potencias mundiales (...). Ninguna nación de la Tierra posee un solo metro cuadrado de territorio concedido por el cielo. Las fronteras se trazan y se modifican sólo de acuerdo con la voluntad humana. El hecho de que una nación consiga adjudicarse un territorio que no le pertenecía (...) prueba, sencillamente, el poder del vencedor y la debilidad de los vencidos. Este poder es la única cosa que da derecho a la posesión (...). Adolf HITLER, 1927.
4.7. La expansión territorial Caricatura británica sobre el papel de Hitler en la política europea: un gigante entre enanos. Apareció después del Anschluss. Tras estudiar la agresiva política exterior alemana ante la que las potencias europeas decidieron practicar la política de apaciguamiento propuesta por Chaberlain, podéis comprender bien esta caricatura.
http://historiadelmundocontemporaneo1.blogspot.com/search/label/09.%20Democracias%20y%20totalitarismos%20%281918-1939%29 http://webs.ono.com/pedabagon/pedro/Historiacontemporanea/temas/fascismos/plantillafascismo.html
Unknown ‘Humiliation of Bernhard Kuhnt in Chemnitz’ nd The inscription, “Always dignified! The naval fleet’s mutineer Bernh. Kuhnt arrives at his new workplace (washing off the dirt),” refers to the myth that mutinous social democratic and communist sailors were responsible for the defeat of the German empire in the First World War. Source: Bundesarchiv, Koblenz Anónimo: Humillación de Bernhard Kuhnt en Chemnitz, 1933 La inscripción, "siempre digna! La flota naval Bernh amotinado. Kuhnt llega a su nuevo lugar de trabajo (lavado de la suciedad), "se refiere al mito de que los marineros amotinados socialdemócratas y comunistas fueron los responsables de la derrota del Imperio Alemán en la Primera Guerra Mundial Fuente:. Bundesarchiv,
Summary: Fascismo, crisis de la democracia, nazismo
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