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RESUMEN DE RENO-NEVADA MARZO 2.009 DE: 1) LA PRESENTACIÓN DE DR KOMAROFF DE LAS CONFERENCIAS 2) INFORME INFORMAL DE LAS CONFERENCIAS recopilado y montado por Cathy van Riel Leader Against Pain 2007
Explicaciones/disculpas Solo pude resumir parte del trabajo excelente que se ha presentado estos 3 días Cuando una diapositiva me pareció interesante, los conferenciantes me la han prestado y a veces la he adaptado Espero ser exacto cuando hablo de sus trabajos. De no ser así, por favor no duden en corregirme.
El Síndrome de Fatiga Crónica es simplemente definido por un montón de síntomas ¿Hay algún marcador biológico objetivo que es diferente en los pacientes con SFC? De ser así ¿podría relacionarse ese marcador biológico con los síntomas del paciente? En otras palabras ¿es el SFC real?
Tests diagnósticos / biomarcadores
Sensores moleculares de fatiga & dolor Receptores de los canales iónicos – Acid Sensing ASIC3, ATP sensing P2X4 y P2X5 y TRPV1 Tienen que ser activados juntos para producir sensaciones de dolor y fatiga Activados por el lactato, bajada de pH y el ATP producido por la actividad muscular Receptores adrenérgicos – α2A, β1, β12, COMT Moléculas inmunes – IL-6, IL-10, TNF- α, TLR-4. CD12 A. Light et al
Controles normales vs personas con SFC (diapositiva 13) La primera parte refleja los 15 controles en los momentos indicados después de 25 minutos de ejercicio al 70% del ratio cardíaco máximo esperado. El segundo gráfico enseña los 19 pacientes con SFC (tanto con, como sin FM) en los momentos indicados después de 25 minutos de ejercicio al 70% del ratio cardíaco máximo esperado.
Los incrementos del mRNA 0,5 – 48 horas después del ejercicio correlaciona con el dolor y la fatiga después del ejercicio en el SFC. La fatiga física y mental se calcula con la fórmula mencionada en la diapositiva 15
Distinguir la Enfermedad de la Guerra del Golfo de controles sanos Broderick, Fletcher, Vernon y Klimas han medido simultáneamente la expresión de múltiples citoquinas y marcadores neuroendocrinos: en descanso en el pico del ejercicio después del ejercicio Emplearon técnicas computacionales para extraer información de todos los datos para ver si podrían distinguir los pacientes de los controles.
Los sujetos con Enfermedad de Guerra del Golfo son distintos en la respuesta inmune al ejercicio (diapositiva 20) Las características 1 y 2 son definidas por combinaciones de citoquinas Cada punto captura el curso total del tiempo para el sujeto en cuestión.
Las citoquinas y quimoquinas en suero para distinguir las personas con SFC de los controles sanos (diapositiva 22) Tal como hizo Broderick, Lombardi et al midieron múltiples citoquinas y quimoquinas de manera simultánea y con métodos estadísticas (Random Forest) extrajeron la información predictiva de todos los datos. Cinco moléculas – IL-8, IL-13, MIP-1β, MCP-1, IL-6, distinguieron los SFC de los controles sanos con una sensibilidad del 94% (Solamente erraron en 6% de los casos con SFC) y una especificidad del 94% (llamaron erróneamente SFC al 6% de los controles sanos).
La Puntuación Mitocondrial de la Energía (diapositiva 24) La puntuación de la Energía vs habilidad con SFC --- Dependencia de la edad (Controlando la energía mitocondrial) Constataron que el 90% de la gente con SFC tiene disfunción mitocondrial Hay una fuerte correlación con la habilidad teniendo SFC
Estudios de coherencia espectral con EEG Duffy et al presentaron este trabajo en el que estudiaron 5 grupos: - 47 personas con SFC no-medicados - 23 personas con SFC medicados - 390 controles sanos - 24 controles con depresión - 148 personas con SFC putativo Constataron que fueron capaces de diagnosticar correctamente unos porcentajes muy altos (diapositiva 26)
Estudio del SFC después de una infección aguda con B19 (diapositiva 29) El 13% desarrolló SFC después de una infección sintomática con B19 B19-SFC es clínicamente indistuingible del SFC idiopático En un seguimiento 4 de cada 5 pacientes con B19-SFC era virémico El SFC asociado con B-19 con una subida de IFN-γ y/o TNF-α en circulación
La diapositiva 32 muestra que cada una de las 64 muestras tenía señales del herpes virus 4 (el EBV humano)
Mediante expresión génica valoraron de manera simultánea los virus mamíferos (diapositiva 34) Compararon los linfocitos de pacientes con los rearreglos génicos del receptor de la célula-T con sujetos control sanos. Los virus expresados con más frecuencia, tanto en los pacientes, como en los controles, eran los retrovirus endógenos, pero sin diferencias entre ambos grupos. El CMV y el EBV eran los 2 virus expresados más frecuentemente en los pacientes que en los controles.
La diapositiva 36 muestra la frecuencia de la reactivación de los virus HHV-6, HHV-7 y HHV-6+HHV-7 (columnas a la izquierda) en los pacientes con SFC y en donantes de sangre con infección concurrente (columnas a la derecha).
¿Por qué algunos estudios, pero otros no, encuentran vínculos con agentes infecciosos? (Diapositiva 39) Los pacientes estudiados son homogéneos. Por ejemplo, ¿los PIFS proporcionan información sobre todos los casos de SFC? Diferencias en los ensayos – los ensayos más sensibles tienen más probabilidad de encontrar agentes infecciosos, los menos sensibles de identificar en falso agentes infecciosos Inadecuado tamaño de las muestras – no permiten reconocer diferencias significativas Buscar en el sitio equivocado: puede que la acción está en el cerebro, y no en la sangre.
El papel del estrés
¿Qué es el estrés? ¿Una debilidad del carácter? La respuesta del cuerpo a un estresor: - actividad de las NK Reducción de la producción de la INFg Reducción de la expresión de la IL-2R Reducción de la proliferación en respuesta a los mitógenos Reducción de la proliferación de las células T a los péptidos de EBV Reducción del asesinato por las células T de las células B transformadas por el EBV Reducción de la de las respuestas por anticuerpos/células T a la vacuna contra el HBV Reactivación de herpes virus latentes Sobrerregulación de citoquinas pro-inflamatorias Incremento del ratio de infección con virus de resfriado común Incremento de la frecuencia de desarrollo de síntomas J. Kerr, resumiendo el trabajo de Glaser y Cohen
El esquema de la diapositiva 45 muestra la asociación observada entre el índice del estrés psicológico y el ratio de la fatiga durante la infección sintomática con el parvovirus B19 – durante la fase activa y en el momento de seguimiento (1-3 años después del comienzo de la infección aguda)
Vínculos con otras enfermedades
Patronos del sueño en 61 pacientes con SFC (diapositiva 49) en verde: apnea del sueño En fucsia: intrusión alfa En amarrillo: desorden de movimiento de las extremidades
El cerebro y los síntomas del SFC
Imágenes de MR del cerebro (diapositiva 55) El cerebro consiste en unos 200.000 vóxeles (píxeles en 3D) La intensidad de cada uno es caracterizada con un número – cuantitativo En 25 pacientes con SFC y 25 controles normales correlacionaban la intensidad de cada voxel con la intensidad de los síntomas informada: hay cambios en el MR que reflejan los síntomas.
El MR refleja los síntomas (diapositiva 57) Se encontraron múltiples sitios en el cerebro donde los cambios en las imágenes del MR de pacientes con SFC estaban asociados con la puntuación de la severidad del SFC o con sustitutos de la severidad. Muchos de los sitios del cerebro identificados tienen una función que, cuando está deteriorada, es consistente con los síntomas del SFC. * medulla e insula: disfunción autonómica, dolor * cerebelo: coordinación de las funciones motoras * áreas prefrontales: deterioro de la función motora, fatiga.
Actuación del test KANA de cada uno de los tipos P300 en los niños con SFC (diapositiva 59) 414 niños con SFC, 100 controles (el cuadrito blanco son niños sanos) documenta un deterioro de la atención selectiva En el 21% hay una anormal latencia P300 o una amplitud.
Otros hallazgos sobre citoquinas por Klimas et al (diap. 62) Las citoquinas Th2 son más altas: IL-4 un 240% más alto, IL-5 un 95% más alto Las citoquinas Th1 generalmente se mantienen sin cambios (IF-γ y IL-2), aunque la IL-120 está un 120% más alta O sea, hay un cambio a Th2, tal como se había informado anteriormente. IL-8, que es importante para la movilidad de las células NK, está un 42% más baja (P=.002)
Los niveles de la TNF-alpha, IL-6 y IL-4 en las muestras del suero en los pacientes con SFC (diapositiva 64)
Puede que los perfiles de las citoquinas dependen de los subgrupos clínicos (diap 66) Los pacientes con un comienzo “viral” del SFC (mediante auto-informe y historial médico) tienden a tener un patrono de citoquinas Th1. Los pacientes con un comienzo “no-vírico” tienden a tener un patrono de citoquinas Th2.
Anomalías relacionadas con la citoquina TH17 (diap 68) Un polimorfismo del gen IL17F, His 161Arg, que confiere protección contra la inflamación, está infrarrepresentado en pacientes con SFC; de allí hay aumento de inflamación. Un polimorfismo del gen para la IL-6 que causa incremento de la producción de esta citoquinas pro-inflamatoria: por esto hay aumento de inflamación.
Los MicroARNs y el SFC (diapositiva 70) Los MicroARNs (miARNs) regulan la traslación de las proteínas del ARNmensajero. Cada miARN interactúa con ~200 dianas mARN. Hasta el 30% de la expresión génica está regulada por los miARN. Regulan la progresión y el comienzo de muchas enfermedades. La clasificación preliminar por la vía biológica con un panther sobre el análisis de representación. activación de las células-T activación de la vía de quimioquinas/citoquinas.
Tratamientos (diapositiva 73) Manejo del estrés cognitivo conductual por teléfono (M Antoni) El oxibato de sodio aumentó en tiempo del sueño pasado con ondas lentas y de la mejoría clínica en un estudio no-controlado (N Hone) La Isoprinosina aumentó la función de las células NK (N Klimas) Varios de los genes identificados por dr. Kerr sugieren terapias potenciales.
SEGUNDA PARTE – Informe informal de las conferencias Por Kim McCleary y Suzanne Vernon, PhD - The CFIDS Association of America – Resumido y traducido por Cathy van Riel – Leader Against Pain 2007
A mediados de marzo 2009 se reunieron investigadores, médicos, pacientes, cuidadores y defensores de todo el mundo en Reno, Nevada, para compartir información, criticar las últimas investigaciones, etc. La 9ª conferencia de investigaciones y clínica patrocinada por la International Association for CFS/ME (IACFS/ME) reunió unos 220 participantes para el evento de 4 días de duración. Dr. Daniel Peterson fue el huésped local encargado de abrir y cerrar las sesiones de conferencias. Dr. Peterson es muy conocido porque fue de los primeros, con su socio Dr. Paul Cheney, en reconocer el SFC (hace unos 25 años) en un grupo de pacientes en su consulta de medicina interna en Incline Village, Nevada. Dr. Peterson siguió trabajando con el SFC. Los filántropos Annette y Harvey Whittemore, cuya hija adulta Andrea tiene SFC, han creado un centro para la investigación y el cuidado clínico, el Whittemore Peterson Institute, que abrirá a mediados de 2010 en el campus de la Universidad de Nevada Reno.
La conferencia para los pacientes El primer día las conferencias fueron orientadas a los pacientes para proporcionarles una visión global de las investigaciones y el abordaje actual, donde hablaron Dr. Peterson y Dr. Anthony Komaroff. Ambos dieron resúmenes de algunos de los hallazgos más prometedores y duraderos de las investigaciones sobre las anomalías en muchos sistemas corporales de los pacientes con SFC. Dr. Fred Friedberg de la Stony Brook University y Dr. Leonard Jason de la DePaul University impartieron presentaciones sobre el manejo. Ambos hablaron sobre la necesidad del acompasamiento (“pacing”) y el manejo de la energía para evitar el ciclo de “forzar y recaer” “(push-crash” cycle) de la sobreactividad seguida por una recaída que con el tiempo puede ser tan destructivo.
Dr. Hirohiko Kuratsune de la Osaka City University en Japón revisó la experiencia de su grupo que llevan 19 años viendo pacientes con SFC. El grupo Japonés aplica un abordaje holístico para la terapia e incorpora cualquier cosa, desde medicamentos a alimentos anti-edad, hasta la risa para la casa sana. Dr. Ken Friedman de la University of Medicine and Dentistry de New Jersey (UMDNJ) destacó las anomalías del sistema nervioso central y los problemas con las células que fabrican la energía corporal. Dra. Gudrun Lange, también de la UMDNJ, habló detalladamente de la anatomía y la función del cerebro y proporcionó varios consejos de abordaje para compensar los déficits de atención y procesamiento que pueden dar tantos problemas a los pacientes con SFC. Dra. Nancy Klimas, que concluía su mandato de 4 años como presidenta de la IACFS/ME, proporcionó una visión global de la terapia farmacológica para el SFC, enfatizando que la gente con SFC a menudo no son capaces de tolerar las habituales dosis de medicamentos para dormir, para el dolor y para la depresión, y que la clave puede ser empezar con muy poco para muy gradualmente ir incrementando las dosis para conseguir un beneficio de un medicamento particular. También habló sobre la importancia del ejercicio suave, mediante por ejemplo la natación, bicicleta y pilates recostados para librarse de los problemas ortostáticos con la postura vertical que experimentan muchos pacientes.
Conferencia clínica y de investigación Las sesiones de viernes, sábado y domingo estaban dedicadas a presentaciones de datos cortas (11-minutos) por investigadores sobre específicos resultados de estudios sobre los temas tratamiento, epidemiología, inmunología, valoración, SFC pediátrico, genómica, genética, funcionamiento cerebral y el abordaje integrativo utilizado por los Japoneses para estudiar el SFC. Dr. Komaroff cerró la sesión del domingo con una brillante visión global de las 115 presentaciones que hubo en el podio y de las dos sesiones de póster en la zona de exposiciones. (las primeras 74 diapositivas de este resumen)
El cerebro . Frank Duffy, neurólogo de Harvard, estudió un gran grupo de pacientes con EEG de coherencia espectral y fue capaz de discriminar con una exactitud que roza el 90%, a los pacientes con un SFC rigurosamente definido de controles sanos y de personas con una depresión mayor. Declaró que esto define el SFC como condición orgánica basada en el cerebro. El estudio era grande, con un total de 632 sujetos; sin embargo los pacientes con SFC derivados por médicos no demostraron la misma frecuencia en los patronos del EEG lo que sugiere que la etiqueta de SFC puede estar mal aplicada en algunos entornos. Leighton Barnden, PhD, de la University of Adelaide en Australia, analizó las imágenes de RM cerebrales de 25 pacientes con SFC y de 25 controles sanos. Comparando las diferencias de volumen en específicas áreas del cerebro, Dr. Barden informó que los cambios en los sujetos con SFC eran consistentes con los síntomas y su severidad informada por estos pacientes. Por ejemplo, los cambios en la medulla y la ínsula eran consistentes con la disfunción autonómica informada en el SFC. No fue capaz de determinar, solamente en base a este estudio si los cambios representan la causa de los síntomas o el efecto del SFC.
Agentes/factores desencadenantes para el SFC Aunque los estudios tempranos del SFC intentaban identificar un solo agente como causa de la enfermedad, la mayoría de investigadores ahora parece estar de acuerdo que el SFC puede ser “desencadenado” por una cantidad de diferentes insultos, incluyendo microorganismos (bacteria, virus, etc.), exposiciones ambientales y severas lesiones (como trauma de cráneo cerrado). En esta conferencia los investigadores informaron de datos sobre unos cuantos agentes que hacen empezar una enfermedad tipo SFC (“CFS-like”). A continuación hay una lista de los agentes explorados por los investigadores que impartieron las presentaciones:
Giardia lambia (Eva Stormorken, RN, Universidad de Oslo, Noruega) Coxiella burnetii (Andrew Lloyd, MD, Universidad de New South Wales, Australia) Parvovirus B19 (Jonathan Kerr, MD, PhD, St. George’s Universidad de Londres, Inglaterra) Parvovirus B19 y herpesvirus (Kenny DeMeirleir, MD, PhD, Universidad de Bruselas, Bélgica) Virus mamíferos (Judy Mikovits, PhD, Whittemore Peterson Institute, USA) HHV-6 y -7 (Modra Murovska, MD, PHD, Riga Stradins University, Latvia) Epstein-Barr virus (EBV), CMV y HHV-6 (Barbara Cameron, PhD, Universidad de New South Wales, Australia) Enteroviruses, EBV, Chlamydia pneumoniae, coxiella burnetii y parvovirus B19 (Lihan Zhang, St. George’s Universidad de Londres, Inglaterra) El mayor debate sobre estos varios desencadenantes parece ser si los diferentes subgrupos de la enfermedad se definen por un desencadenante específico (B19 vs. EBV), o si la enfermedad resultante era la misma sin importar el evento/agente desencadenante. Se necesitará más estudio para averiguarlo. Vale la pena denotar que ninguno de los agentes estudiados se encontró en todos los SFC pacientes estudiados y que ninguno de los investigadores sugirió que el agente solo causaba el SFC. Otros desencadenantes explorados fueron lesiones de tensión repetitiva (“repetitive strain injury”) (Eliana Lacerda, MD, PhD, London School of Hygiene and Tropical Medicine) y la disrupción del ritmo diurno normal en los niños (Teruhisa Miike, MD, Kobe, Japón).
Subgrupaje por las anomalías biológicas Otro signo de la maduración de las investigaciones en el campo del SFC es el amplio acuerdo que la definición del SFC resulta ser un grupo de pacientes más bien heterogéneo y que los estudios deberían buscar definir los subgrupos de pacientes mediante una o más mediciones biológicas. Varios grupos de investigadores informaron de evidencia del sistema inmune y de anomalías neuroendocrinas, construidas en algunos de los primeros informes sobre SFC en la literatura biomédica. Una de las presentaciones más impresionantes fue impartida por Alan Light, PhD de la Universidad de Utah. Su grupo informó de diferencias entre los SFC pacientes, controles sanos y un grupo más pequeño de pacientes con MS (esclerosis múltiple) sobre la expresión génica de los receptores adrenérgicos y sensoriales de las células sanguíneas periféricas después de un modesto desafío de ejercicio. El SFC grupo de la Universidad de Miami (UM) y sus colaboradores presentó varias anomalías del sistema inmune en pacientes con la Enfermedad de la Guerra del Golfo/SFC pacientes después de un test de ejercicio graduado, incluyendo un elevado nivel del neuropéptido Y (NPY) (Mary Ann Fletcher, PhD, UM) y un cambio la respuesta inmune de citoquinas en plasma de Th1 (defensa antiviral) al tipo Th2 (activación proinflamatoria) (Nancy Klimas, MD, UM). Estas observaciones fueron confirmadas por Gordon Broderick, PhD, de la Universidad de Alberta quien encontró distintos patronos de cambios coordinados en las concentraciones de NPY, citoquinas y cortisol en descanso y bajo desafío.
Los investigadores que trabajan en el Whittemore Peterson Institute estudiaron un grupo de SFC pacientes que resultaron tener rearreglos clonales de las células-T, predictivo de un linfoma no-Hodgkin. Estos pacientes demostraron una estimulación inflamatoria crónica y una expresión diferencial de los retrovirus humanos endógenos (Judy Mikovits, PhD). Vincent Lombardi, PhD, mostró que un patrono distintivo de las citoquinas y quimioquinas en el suero podían distinguir entre los SFC pacientes que si y no tenían el rearreglo del gen receptor de la célula-T clonal. Andrea Suárez Segade, MD de la Universidad de Barcelona informó que había significativas diferencias en los valores de la hormona de crecimiento, prolactina y cortisol en mujeres con SFC en comparación con las mujeres sanas después de un desafío de ejercicio. Un pequeño estudio de la Bond Universidad en Australia informado por Ekua Brenu, HBSc, encontró que los SFC pacientes demostraron significativas disminuciones del estallido respiratorio, mientras que la cantidad de células-T, monocitos y células-B eran comparables con los controles sanos. La mayoría de estos investigadores expresaron su esperanza que estos hallazgos, quizás combinados con otras medidas de la expresión o severidad de los síntomas u otras medidas biológicas, podrían encontrar unas características “huellas dactilares” para los subtipos de SFC que podrían ayudar para el diagnóstico y la terapia.
Varios de estos estudios (Light, Universidad de Miami, Segade) han utilizado el desafío con el ejercicio para identificar las diferencias biológicas que parecen ser sutiles en descanso, pero que son más pronunciadas después del esfuerzo. Un estudio importante que no encontró una diferencia significativa entre los casos de SFC y los controles, fue presentado por Christopher Snell, PhD, de la Universidad del Pacific. Su grupo comprobó la actividad del RNaseL (37 kDa) de bajo peso molecular y de la elastasa como biomarcadores para el SFC, que había sido previamente informado como anormal en SFC por otros grupos. 22 SFC pacientes y 21 controles se sometieron a una serie de ejercicios y se tomaron muestras en varios momentos que luego fueron procesadas en un laboratorio comercial. Los resultados eran variables y no correlacionaban con los síntomas, estado de enfermedad antes o después del ejercicio. Dr. Snell concluyó que “ni el RNase L ratio, ni el nivel de elastasa tienen eficacia como biomarcador en el SFC.”
Disfunción metabólica/mitocondrial Tres investigadores sugirieron que el SFC proviene de un problema para producir energía a nivel celular en las mitocondrias. Dr. Norman Booth de la Universidad de Oxford presentó los resultados obtenidos de 71 SFC pacientes mediante un test del perfil de ATP combinado con la Bell Ability Scale como medición de la capacidad funcional. Los dos médicos físicos que colaboraron encontraron una correlación entre el grado de disfunción mitocondrial y la severidad de la enfermedad lo que sugiere que la fatiga en el SFC se debe a una disfunción de la respiración celular. Mark Van Ness, PhD, de la Universidad del Pacific informó que la mitad de las mujeres con SFC mostraban una disfunción metabólica como fue valorado con un protocolo de ejercicio graduado test-retest; 56% de un grupo de pacientes con altos niveles virales de EBV/HHV-6 también mostraban una disfunción metabólica cuantificable. Finalmente, los datos de Alan Light (descritos arriba) indican que hay un problema con el metabolismo que prolonga la sensación de la fatigue y el dolor muscular después del ejercicio, incluso cuando los músculos no son activos.
Terapia/tratamiento Aunque se dedicaron dos sesiones a los avances del tratamiento farmacológico y no-farmacológico, desafortunadamente se presentó poca novedad. Dos oradores abordaron la terapia cognitiva conductual (CBT), Greeta Moorkens, MD, PhD, del Antwerp University Hospital, y Elke van Hoof, PhD, de la Vrije Universiteit Brussel. Dra. Moorkens informó que la mayoría de los 180 pacientes tratados con 10 sesiones de CBT durante 6 meses informaron tener alguna mejoría, pero no mostraron un avance estadísticamente significativo en las puntuaciones de fatiga o funcionamiento físico. Dra. van Hoof confirmó los estudios anteriores que mostraron un alto porcentaje (30%) de abandonos debido al deterioro durantes las pruebas con CBT. Indicó que las diferentes expectaciones entre el que proporciona el tratamiento y el paciente pueden afectar la satisfacción y que la comunicación es esencial; aún así sus estudios no apoyan la aplicación a gran escala de la CBT. Michael Antoni, PhD, de la Universidad de Miami, discutió un programa basado en el teléfono de Manejo del Estrés de Comportamiento Cognitivo (“Cognitive Behavioral Stress Management”) que permitía que los pacientes reciban información, entrenamiento en relajación y apoyo sin tener que salir de casa. Los datos preliminares sugieren que el programa estaba bien aceptado y que los pacientes mostraban una mejoría de su calidad de vida y cierta reducción de sus síntomas. Dra. van Hoof también presentó un estudio sobre la Desenbilización y el Reprocesamiento de los Movimientos Oculares (EMDR) para disminuir la hipervigilancia que se ve en los SFC pacientes. El análisis de los datos preliminares también mostró ciertos beneficios para el funcionamiento físico.
Patricia Fennell, MSW, identificó varios tipos de traumas inducidos por el SFC y otras condiciones crónicas. Nicole Porter, PhD, de la DePaul Universidad presentó una revisión de las pruebas de terapias alternativas y concluyó que varias de ellas tienen un cierto potencial para futuras investigaciones clínicas, pero no se pueden sacar firmas conclusiones debido al limitado número de sujetos y los métodos algo sospechosos que se utilizan. Entre los más prometedores están la acupuntura, la práctica de meditación y los suplementos de magnesio, L-carnitina y S-adenosilmetionina (SAMe). Hirohiko Kuratsune, MD, de la Osaka City Universidad informó que suplementar la dieta con ácidos grasos esenciales (EFAs), zinc, cobre, manganesio y las vitaminas B6 y B12 habían demostrado cierta efectividad en sus pacientes. Dr. Yasuyoshi Watanabe, propuso utilizar alimentos funcionales, coenzima Q10, fenon de manzana (“applephenon”), dipéptido de imidazola y crocetin para combatir la fatiga, basado es sus estudios en la Osaka City Universidad y RIKEN (de Japón).
Se presentaron estudios de tres tratamientos farmacológicos: Ampligen, isopinosina y oxibato de sodio. David Strayer, MD, del fabricante Hemispherx, informó que Ampligen mejora el funcionamiento físico de los SFC pacientes medido con la duración del tratamiento con ejercicio. Indicó que el medicamento, que ahora está siendo revisado por la Food and Drug Administration (FDA) para ser aprobado para su marketing, estaba bien-tolerado y que su uso permitió que los pacientes reduzcan su dependencia de otras drogas. Se espera la decisión de la FDA en Mayo 2009. La Isoprinosina se vende en Irlanda y Costa Rica con el nombre de Immunovir. Maria Araceli Vera, MD, de la Universidad de Miami, presentó con un esquema una revisión de 61 pacientes que tomaron durante 6 meses isoprinosina. Con datos de sus esquemas para valorar el estado clínico e inmune, Dra. Vera concluyó que hubo una mejoría muy significativa en ambos estados y declaró que, en base a los datos de esta revisión, sería apropiado hacer una gran prueba clínica aleatorizada.
Natalie Hone, MD, de la Universidad de Miami, también presentó los resultados de una revisión de 27 SFC pacientes con una documentada intrusión de ondas alfa en el sueño de ondas lentas. Tomaron oxibato de sodio (Xyrem) para tratar esta condición. 20 de estos pacientes informaron de una mejoría de su sueño después del tratamiento. Como su colega, la Dra. Hone concluyó que sería indicado hacer más estudios.
SFC pediátrico/de la infancia Leonard Jason, PhD, de la DePaul Universidad informó que los criterios pediátricos de EM/SFC publicados en 2006 son más efectivos que los de 1994 de Fukuda (adultos) como herramienta diagnóstica para niños e adolescentes. Ritchie Shoemaker, MD, del Center for Biotoxin Associated Illnesses, condujo una retrospectiva evaluación esquemática de 163 pacientes entre 10-17 años para identificar los biomarcadores que podrían separar los casos de SFCF de los no-casos. Encontró una asociación de un incremento de anomalías autoinmunes e elevados niveles de un citoquina regulatoria, TGF beta-1, que merece una evaluación adicional. Greta Moorkens, MD, PhD, revisó los historiales clínicos de 81 pacientes entre 14-21 años derivados a una clínica hospitalaria. Cefaleas, dolores musculares, desorden de la concentración o de la memoria y dolor articular fueron los síntomas que más se informaban. Dijo que la deficiencia de la vitamina D era común, especialmente entre los pacientes confinados en casa, y que en el grupo de pacientes hubo 3 intentos de suicidio. En 13 de 22 pacientes que fueron testados por sus problemas de sueño se corroboró que efectivamente los tenían y 11 de los 19 pacientes derivados a un psiquiatra resultaron también tener un desorden depresivo. Destacó la importancia de hacer minuciosas evaluaciones de sueño y psiquiátricas en esta población.
Dra. Esther Crawley de la Universidad de Bristol (Reino Unido) presentó 2 estudios de niños con SFC. Primero siguió a 46 niños con SFC que habían sido confinados en casa durante un año en 3 diferentes puntos de valoración. Los compare con niños con SFC capaces de atender a la clínica. Los pacientes confinados en casa tenían puntuaciones más altas en los inventarios sintomáticos y tenían más condiciones comórbidas. 30% de los pacientes más severamente enfermos se recuperaron completamente o habían mejorado suficiente para atender de vez en cuando en el momento del seguimiento. El segundo estudio de la Dra. Crawley se concentró en agrupar a 333 niños con SFC/EM mediante la valoración de sus síntomas para determinar si surgirían grupos que podrían representar diferentes procesos de enfermedad subyacentes. El análisis de factores sugirió 3 grupos de pacientes, aunque el análisis de grupos produjo cinco grupos. Laura Younis de la Deakin Universidad en Victoria, Australia, estudió la función cognitiva en un grupo de 27 adolescentes y adultos jóvenes con SFC y en 27 controles sanos. Encontró que los SFC pacientes faltaron 8,28 días de escuela al mes, comparado con 1 día al mes para los estudiantes sanos. Aunque los SFC pacientes no se encontraban bien e informaban de altos niveles de distrés e incapacidad, su actuación objetiva en las pruebas cognitivas hechas en un laboratorio era comparable con la de los controles sanos. Dra. Younis sugirió que esto refleja la motivación de los SFC pacientes de render bien en sus estudios y que puede que esto no sea indicador de actuación en el aula escolar o en casa donde hay otras influencias y distracciones.
El grupo final de estudio de SFC en niños (CCFS) era de un grupo japonés. Sanae Fukuda, PhD, intentó identificar características comunes en los niños con SFC como factores de riesgo para que desarrollen la enfermedad. Encontró que los problemas escolares eran un mejor predictor para los chicos que luego desarrollaron SFC, mientras que los problemas familiares eran más comunes entre las niñas. Encontraron que la “puntuación del sueño” era un predictor para ambos grupos. Kei Mizuno, PhD, encontró que había un deterioro en el procesamiento selectivo y dividido de la atención en los 414 niños con SFC que estudiaron, en comparación con los 190 niños sanos testados. Indicó que ahora emplean pruebas con MRI funcional para aclarar los substratos neurales asociados con los diferentes subtipos de déficits de procesamiento de atención. Teruhisa Miike, MD, PhD, mostró que durante los 20 años que se estudió el CCFS en Japón, lo han vinculado con disrupciones en el reloj biológico normal que es evidente en la cultura japonesa contemporánea. La privación de sueño larga, junto con la excesiva exposición a luces fuertes durante las horas nocturnas (de TV, videojuegos, teléfonos celulares, etc.) desarregla los ritmos diurnos normales y desarrollaron en SFC. También denotó que 30% de los casos de CCFS dieron positivos por HHV-6A. Destacó la importancia de prevenir el CCFS al mantener una actividad y esquema de sueño normal.
Genética y estudios genómicos Marc Fremont, PhD, de Protea Biopharma (Bélgica), informó de diferencias en “toll-like” receptor genes que son importantes para la modulación de una activación inmune bacteria-inducida que eran más frecuentes en el SFC. Estos investigadores también encontraron diferencias genéticas en genes que son importantes para la función de la TH17 proteína. Las células TH17 luchan contra las infecciones bacterianas y su función anormal ha sido implicada en las enfermedades intestinales en la autoinmunidad. Mangalathu Rajeevan, PhD, de los Centros para Control y Prevención de Enfermedades de los EEUU (CD), presentó los resultados del primer estudio de asociación de SFC con el genoma. Informó que hay variantes del GRIK2, un gen implicado en la transmisión del glutamato, y NPAS2, gen importante para la función cerebral, que estaban asociadas con el SFC. Es más, los sujetos con SFC con estas diferencias génicas también mostraron correlación con la expresión génica lo que proporciona más evidencia de la disfunción neuroendocrina e inmune en el SFC. En un análisis genético, Judy Mikovits, PhD del Whittemore Peterson Institute, encontró que las variaciones de los genes HLA y KIR – genes importantes para la adecuada respuesta inmune – podrían incrementar el riesgo para el SFC. Andrew Lloyd, MD, PhD, de la Universidad de New South Wales presentó hallazgos excitantes sobre los cambios en los polimorfismos funcionales para 2 citoquinas en particular, IL-10 y interferón-gamma. Los sujetos con una combinación de secuencias de “bajo riesgo” estaban enfermos durante un por medio de 34 días, mientras que los con la combinación de “alto riesgo” seguían enfermos durante un por medio de 80 días. Por esto, posicionó, la intensidad de la respuesta inflamatoria puede determinar la severidad de la infección aguda y la duración de la enfermedad que le sigue.
Hubo mucho entusiasmo en esta reunión realmente internacional, representada por 17 países donde se estudia el SFC, por la variedad de los abordajes y por las nuevas tecnologías que se emplean para investigar el SFC. Hubo algo de decepción con el pequeño tamaño y la naturaleza preliminar de muchos de los estudios, pero esto seguramente se debe a que los fondos disponibles son pequeños. Esperemos que dentro de dos años, cuando se celebre la siguiente conferencia, algunas de estas investigaciones habrán madurado y que habrá más estandardización en los estudios gracias a una buena comunicación, el establecimiento de redes (tal como hacen los investigadores patrocinados por la CFIDS Association) y a la expansión de las oportunidades de los patrocinios. Visite http://www.cfids.org/cfidslink/2009/040103.asp donde encontrará vínculos con los informes de las conferencias publicados en la página de Facebook de la Association y con otras organizaciones y recursos respecto las conferencias.
Summary: resumen conferencias SFC en RENO 2009 - incluye presentación Dr Komaroff y informe informal de todas las conferencias
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